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jueves, 20 de enero de 2022

El "caos" de los PCRs

 Hay una liada de impresión con los PCRs, que no te puedes ni imaginar. En esta semana he conocido tres casos que me han contado su situación y experiencia. Voy a relatarlos, lo mejor que pueda, porque me parece a mí que no es nada serio lo que están haciendo.

El primer caso es de un chico que ha sido contacto con un positivo el sábado. Este muchacho ha pasado todo el fin de semana en casa. El lunes llama a su trabajo y comunica que su pareja es positivo y que se va a realizar una prueba de antígenos para ver si él también es positivo o no. Así que se busca la vida para hacerse el antígeno. De momento sale negativo, pero para mayor seguridad, en su trabajo le dicen que se espere dos días por si acaso, para prevenir y que el miércoles se vuelva a hacer un test de antígenos o una PCR y así asegurarse. Así que el miércoles se recorre todas las farmacias de la ciudad buscando un antígeno para poder hacérselo. ¡Agotados! es la respuesta. Bien, y una PCR. El médico de cabecera le dice que tiene que esperar porque va por cita. De pago le dan el resultado en dos días. Y ahora ¿qué hago? Porque tengo que ir a trabajar. Al final, se presenta en su trabajo, sin prueba ni nada, porque no ha habido manera de conseguirla. Como no tiene síntomas, aunque el domingo y lunes sí que tenía un poco de tos, pero nada de fiebre, en su trabajo le indican que tiene que ir a la mutua y que le den la baja hasta que pueda hacerse la prueba de PCR. Así que, vuelta al médico, que no hay manera de conseguir cita y a esperar. Seguramente que cuando le hagan la PCR, ya ha pasado una semana y por lo tanto dará negativa. Por cierto, está vacunado, pero con una dosis, ya que la segunda no pudo ponérsela al salir positivo cuando le correspondía. Ahora en la empresa le dicen que se ponga la segunda dosis, aunque no halla pasado el tiempo correspondiente de espera.

El segundo caso corresponde a una persona que no estaba vacunada y que pasó el COVID, por este motivo no está vacunada, porque todavía no ha cumplido el tiempo estipulado. Pero claro, a esta persona le tienen que dar un certificado de recuperación, porque es necesario presentar el certificado de vacunación o de recuperación para ir a un bar o restaurante. Así que el hombre pregunta a su médico de cabecera para hacer un PCR, que debe presentar para solicitar este certificado. El médico le dice que si no tiene síntomas, no hay PCR, que ya tienen bastante lío con los que tienen síntomas. Entonces busca de pago. Y le dicen que sí, que son 75 euros y se lo hacen y que le dan los resultados en tres días. Para obtener el resultado hay que presentar una PCR de menos de 48 horas, con lo que se ve en el problema que no le vale de nada pagar ese dinero. Y mientras tanto, pasan los días sin poder entrar en un bar y por supuesto, perdiendo los anticuerpos que se hallan generado por el positivo en su momento.

Y finalmente el tercero, que encima tiene delito. Un niño de 7 años que tienen que operar del brazo en Málaga el lunes. En el hospital le dicen que tiene que presentar una PCR negativa para hacerle la operación. Solicita que se la hagan allí mismo antes de ser operado y le responden que no, que la tiene que traer hecha antes y menos de 48 horas. Solicita al médico de cabecera la PCR y este le responde que no, que no puede mandarle hacer la PCR aquí hoy, porque ya no le valdría para el lunes. Pregunta de pago y le responden que en Melilla tardan tres días, por lo que ya no le valdría el lunes si se la hace hoy. Pero que pueden llamar a la empresa en Málaga y darle cita para el domingo y se la hacen y dan en tres horas. El problema es que, como viaja por la Seguridad Social, los billetes ya están cerrados, primer vuelo de Melilla-Málaga, así que tampoco puede hacerla el día antes. Con estas, es posible que pierda la cita de operación que llevaba esperando desde hacía meses y tenga que seguir esperando otros tantos. Por eso decía que tiene delito, porque ¿tanto cuesta hacer una PCR a una persona que se va a operar antes de ser operada en el mismo hospital?

Me da a mí que esto de las PCRs se está convirtiendo en el negocio del siglo y me huele muy mal.

viernes, 14 de enero de 2022

Regulación del precio de los antígenos

 Desde mañana, sábado, el precio de los test de antígenos será, como máximo 2,94€, fue el anuncio del gobierno ayer. Lo mismo que había sucedido en su momento con las mascarillas, ahora sucede con los test de antígenos. Ya en su momento trajo polémica el tema del precio de las mascarillas. El gobierno empeñado en que no se podían bajar, que si el IVA era el que era, que si Europa no daba permiso... Y al final, se bajaron los precios, cuando ya no les quedaban más excusas que dar.

Ahora, pasadas las navidades, donde el que más o el que menos, se ha visto en la necesidad de comprar un test de antígenos para asegurarse que iba a la cena familiar sin ser positivo, es cuando se deciden a bajar los precios de los mismos. Hasta 12 euros se han pagado en las farmacias para poder obtenerlo, eso siempre que ha sido posible obtenerlo, porque la mitad de los días estaban agotados. Y ahora, es cuando deciden regular el precio y que no pasen de 3€.

A saber cuánto dinero se ha embolsado el gobierno con el IVA de los antígenos hasta el día de hoy. A saber el dinero que han ganado los fabricantes y comerciantes de los antígenos. Lo cierto es que, ahora que se ha visto como un objeto de necesidad, es cuando se regula y se baja. Y se ha visto como un objeto de necesidad porque, en vistas de que no se están realizando test ni PCR en los centros de salud, porque están saturados, mucha gente para asegurarse, se hace el antígeno en su propia casa. Y para eso es necesario tener la prueba en tu casa.

Ayer tuvo que ir mi mujer a la farmacia. Había una cola de 10 personas, como mínimo. Resulta que todos estaban esperando para comprar antígenos, así que, tanta cola se la saltó enseguida, porque una de las farmacéuticas atendía exclusivamente a las personas que querían test de antígenos, ya que les explicaba cómo usarlos. Uno de los que esperaban a la cola llegó incluso a comentar que a él le sobraban las explicaciones porque ya era el 15 ó 16 que compraba en estos días para asegurarse. Y es que, creo yo que hay mucha gente totalmente obsesionada con el tema y cuando nota que tiene una tos un poquito más rara de lo normal, ya está haciéndose un test, aunque no sea más que una tos porque le ha entrado un poco de saliva por el otro lado.

Hasta hace un año y medio, los términos de test de antígenos, PCR, confinamiento y otros tantos, nos sonaban a chino, e incluso no existían en nuestro vocabulario. Hoy, hasta los niños de 5 años repiten estos términos sin ningún problema e incluso conocen su significado perfectamente.

jueves, 13 de enero de 2022

El "caos" del protocolo COVID

 Ante el desbarajuste que está provocando la cepa omicrón en España, donde los casos positivos aumentan de mil en mil cada día, la sanidad está colapsada, saturada y desahuciada y ya no solo las unidades que están al pie de calle, recibiendo casos y más casos, sino hasta la administración sanitaria está saturada. Así que el ministerio de sanidad ha tenido que cambiar todos los protocolos (si alguna vez los ha tenido) y adaptarlos a la realidad que ahora tenemos. Veamos.

Vamos a poner un caso totalmente ficticio y para nada posible y real. Imaginamos que mi compañero de trabajo tiene contacto con un positivo y por lo tanto él se contagia. Pero no lo sabe hasta que, dos días más tarde, su amigo le llama y le dice que, como se encontraba mal, con fiebre, con un poco de tos seca, picor de garganta y todo lo que queramos, se ha ido al ambulatorio y ha solicitado una prueba de antígenos, por aquello de asegurarse. Y resulta que la prueba ha salido positiva y por lo tanto ya tenemos un caso nuevo que añadimos a las cifras. Como este ha sido positivo, dan parte a los rastreadores, esas personas que se sientan delante de un ordenador (porque siempre que los sacan por la tele están así), con un micrófono y contactando con la gente para decirles que han tenido contacto con un positivo, que deben llevar la mascarilla y que les llamarán para darles cita para hacer una PCR o un antígeno.

Volvemos a nuestro compañero, que dos días después del contacto con su amigo, todavía no tiene ningún síntoma, pero ya se ha "acojonao" y entonces se va al ambulatorio y allí comunica que ha tenido contacto con un positivo y que por si acaso quiere que le hagan la prueba, por aquello de prevenir. Pero lo primero que le contestan es que si no tiene síntomas, que no le hacen nada, que lo solicite a su médico de cabecera y este le dará cita. Así que, mi compañero se va a su casa y, dándole vueltas a la cabeza, al día siguiente repite la operación. Pero ahora, en vez de decir que no tiene síntomas, señala que se encuentra mal, que tiene fiebre y que lleva dos días sin poder dormir. Así que, sin pensárselo dos veces, le hacen un antígeno que, ¡oh casualidad! sale positivo. Así que otro más para aumentar las cifras.

Ahora bien, a este compañero le dicen que se quede en casa y que le llamarán los rastreadores para pedirle posibles contactos. Pero mientras le llaman y no le llaman, él por su cuenta decide llamarme para informarme que, aunque llevemos dos días sin vernos porque estamos de vacaciones, es posible que me hubiera contagiado, porque él ya había estado en contacto con su amigo antes. Así que, si quiero asegurarme, que vaya al ambulatorio y que pida una prueba por haber estado en contacto con un positivo y que, aunque no tenga síntomas que diga que me encuentro muy mal y que tengo síntomas, porque si no me mandarán para casa.

Bien, uno ya empieza a "acojonarse" también, aunque como está vacunado con las dos pautas e incluso le van a colar la tercera en unos días, como que tampoco se preocupa en exceso. Lo único por la familia, pero bueno, todo se puede evitar. A las pocas horas, los rastreadores se ponen en contacto conmigo. Preguntas típicas: ¿está vacunado? ¿tiene síntomas? ¿cuándo ha sido el último contacto con ese positivo? ¿quién es su médico de cabecera? ¿tiene usted mutua?... Para terminar diciéndote. "Usted puede hacer vida normal, procure no tener mucho contacto con gente, y siempre que lo haga con la mascarilla". Y entonces se me ocurre preguntar: "pero, ¿puedo salir o me quedo en mi casa?" "No, no, usted haga vida normal, si tiene que salir, salga, pero siempre con la mascarilla". "Le llamarán de su ambulatorio para darle cita para hacer un antígeno o un PCR" y listo. Ok, perfecto, entonces no tengo que guardar cuarentena.

Uno, que peca de responsable, evita a partir de ese momento salir de casa. Lo justo y necesario y evitando el contacto con otras personas, empezando por los familiares más próximos. La única que tiene que aguantarte es tu mujer, que no le queda otra. Como estás de vacaciones, tampoco tienes más inconvenientes. Van pasando los días y a la semana suena el teléfono. Te llaman del ambulatorio para recordarte que has tenido contacto con un positivo y que por lo tanto te van a realizar las pruebas. Te preguntan si tienes síntomas o no. Y te dan día y hora para realizarte las pruebas. Además te indican que dos días después de las pruebas te llamará la enfermera de tu médico para preguntarte, por lo que también te dan cita con ella. Pero que será una llamada telefónica, que no tienes que ir para nada al ambulatorio.

Llega el día de la prueba. Han pasado 9 días desde que tu compañero ha tenido contacto contigo. Te presentas en el ambulatorio y la enfermera te explica que van a hacer un antígeno y un PCR. El antígeno te dará el resultado en breve y el PCR al día siguiente. Si te llaman es porque das positivo, si no te llaman es porque es negativo y por lo tanto no tienes nada. Te toma la muestra con el bastoncillo, que por cierto te mete hasta el cerebro. Será para ver si lo tienes en su sitio o no. Y mientras los líquidos hacen su efecto, te pregunta ¿cuándo ha sido el último día de contacto con esa persona? Hace 9 días, es tu respuesta. Y se miran las dos enfermeras entre ellas y comentan. "Ya ves 9 días desde el contacto". A continuación se has tenido síntomas o no. Si estás vacunado... Vamos las preguntas que ya se han convertido en el cuestionario habitual. Y entonces te dice que el antígeno es negativo y que posiblemente el PCR también, pero que eso lo confirmarán mañana. De todas formas, con el tiempo que ha pasado y siendo el antígeno negativo y sin síntomas, seguro que sale también negativo, te señala la amable enfermera. Inocentemente le preguntas: ¿Entonces ya puedo salir? Claro, si usted está vacunado con las dos pautas, aunque sea positivo, puede salir. Ya no tiene que guardar cuarentena ni nada. "Es que yo llevo todos estos días evitando salir y por eso lo pregunto". "No, pero usted puede salir sin problema. Es usted un ciudadano muy responsable, porque no es necesario encerrarse". Se lo han explicado mal.

Si me lo han explicado mal o no, no lo sé. Lo que no me cuadra a mí es que si antes uno era positivo, tenía que encerrarse en casa y no salir hasta que fuera negativo o pasasen los días prudenciales en los que la carga vírica había bajado. Ahora, si uno es positivo, sin síntomas y está vacunado puede salir. Pero vamos a ver, el hecho de estar vacunado no impide que me pueda contagiar y por lo tanto que pueda contagiar. Con lo que no termino de entender este protocolo "caótico" que han propuesto y que luego, cada Comunidad Autónoma, aplica a su manera.

Esto explica que los casos se multipliquen diariamente (por encima de 400 en las dos última jornadas) y que tengamos por encima de los 2400 casos positivos diagnosticados. Y por si fuera poco, ahora con la saturación de la sanidad, ya no se molestan en llamarte para decirte que has sido contacto y que te van a dar cita para hacerte el PCR y el antígeno. Felicidades señores "pensantes", a este paso, el que no se muere de COVID, se va a morir de asco.

Por cierto, como decía al principio, esto es un caso ficticio (como otros tantos más).

miércoles, 12 de enero de 2022

La pandemia está desatada

 La sexta ola del COVID ha venido fuerte. Toda España está subiendo, sin freno, en el número de casos. Se están marcando todos los días, máximos históricos de casos positivos, superando incluso a los que habíamos tenido en el inicio de la pandemia, allá por el mes de marzo de 2020 (qué lejos queda ya). Y Melilla no iba a ser menos. Sólo en los 10 primeros días del año se han detectado 2031 casos y a día de hoy, están activos 2197. Sólo en 24 horas se detectaron 401 casos. Algo que no había ocurrido en este año y medio (casi dos) que llevamos de pandemia.

Si bien, el número de casos aumenta desproporcionadamente, no ocurre así con el caso de ingresos en el Comarcal, que se producen, pero en pequeñas proporciones. Tan sólo son 21 las personas que se encuentran ingresadas y de los cuales 5 en la UCI, que quizás sea donde peor se está poniendo la situación. También hay que entender que nuestra UCI no es muy grande y que prácticamente las camas que existen, aunque se han visto a ampliarla hace ya unos meses, son pocas más.

Por otra parte, los colegios e institutos han vuelto al día a día, pero un poco mermados. Son 51 los docentes que no han podido incorporarse, han presentado la baja por ser positivos o contactos estrechos de laguna persona con COVID y por lo tanto deben hacer cuarentena.

Todos los datos, las medidas que se están tomando..., dan la sensación de que se ha optado por dejar que se contagie la mayor parte de la población, de manera que, poco a poco, se vayan reduciendo los casos en próximas olas. Y por otra parte la campaña de vacunación que toma más fuerza que nunca, insistiendo que ahora mismo es la única medida que puede tomarse y tenerse en cuenta. Pero también tenemos que tener en cuenta que la vacunación tampoco es la panacea y que el estar vacunado no evita que uno se contagie. Sí que evita que pueda ir a más la enfermedad, pero no que te contagies.

Inmersos en esta sexta ola como estamos, surge ahora la polémica de si tenemos que considerar al COVID como una gripe más. Si debemos seguir los mismos protocolos que se siguen todos los inviernos con la gripe, que, por otra parte también hay que señalar, que, antes de la pandemia del COVID, también saturaban y colapsaban las urgencias de los ambulatorios y hospitales y provocaban pequeñas crisis sanitarias, en las que también se producían víctimas mortales. Y es que llevamos muchos años viviendo con la gripe y nadie ha llegado a calificarla de pandemia, ni se han cerrado colegios, ni siquiera se propuso el teletrabajo. Que es evidente que el COVID es mucho más agresivo, cierto, pero tarde o temprano lo terminaremos atajando y convirtiendo en una enfermedad estacionaria, como los resfriados y gripes que sufrimos anualmente.

De momento, la pandemia está desatada y todavía no hemos llegado a los máximos, dicen los expertos.

domingo, 9 de enero de 2022

A por la cuarta...

 A medida que nos acercábamos al mes de diciembre, la prensa nos iba preparando el cuerpo. Nos anunciaban que la vacuna iba perdiendo afectividad pasados unos meses que sería necesaria la tercera dosis. Y dicho y hecho. A los pocos días, encaminados hacia las navidades, comenzaba la vacunación con la tercera dosis a los mayores. A esto se le unió la invasión de la cepa omicrónm, que empezaba a hacer estragos de cara a las fiestas. Así que, empezaron a pedir el certificado COVID para entrar en los locales.

Todo esto, omicrón, pasaporte COVID, baja de efectividad con el tiempo, llevó a que empezasen los "vacunómedros" a funcionar a tope. ¡Más madera! gritaría Groucho Marx.

Pasadas las navidades, comenzamos a leer en la prensa la necesidad de la cuarta dosis, anunciada por Moderna. De hecho, ya en Israel, se está empezando a poner. Y si a esto le unimos el desproporcionado número de casos por omicrón y una nueva variante que han bautizado como "deltacrón" y que es una mezcla de delta y omicrón, se va a hacer realidad el meme que corre por los por las redes: "Año 2033, se empieza a vacunar con la dosis 732".

Yes que uno empieza a pensar que la vacuna se ha convertido en el mayor negocio de las farmacéuticas, de los gobiernos e incluso de los sanitarios, que, por desgracia están colápsanos con ese "bichito" y han perdido de vista al resto de "bichitos" que vivían en nuestra Tierra hasta ahora: cáncer, gripes, problemas cardíacos, problemas óseos...

Así que, ánimo, que vamos a por la cuarta, como está escrito. Y luego vendrá la quinta, la sexta, la séptima...

viernes, 7 de enero de 2022

La vuelta a las aulas

 El día 3, el ministerio de educación tenía una reunión para ver cómo se volvía a las aulas o se hacía de forma online o telemática. La cuestión era que el aumento de casos COVID durante las Navidades había sido evidente. Además se había comprobado a final de curso en diciembre que en los colegios se estaban produciendo también un gran aumento de casos. Esto no sólo afectaba a los alumnos, sino que muchos docentes se habían contagiado precisamente en su puesto de trabajo, con el consiguiente problema de sustituciones.

Así que, antes de comenzar nuevamente el curso el día 10 de enero, se hacía preciso y necesario tomar medidas o hacer una propuesta de cómo se volvería a las aulas. Supongo yo que, como las competencias educativas están cedidas a las diferentes autonomías, cada una de ellas pondría sobre la mesa su situación personal y, a pesar de tomar una decisión conjunta, luego cada una tomaría su decisión particular. 

La cosa es que se ha visto necesario que los niños y niñas regresen a las aulas como lo habían hecho en septiembre. En primer lugar, porque, a pesar de haber estado un año entero combinando clases online con clases presenciales, todavía no estamos preparados para hacerlo desde casa y en segundo lugar porque, a ver qué familia, trabajando padre y madre, son capaces de conciliar y que sus hijos se queden en casa mientras ellos van al trabajo. Para eso queda siempre la opción de los abuelos, claro.

Lo cierto es que queramos o no, nunca va a ser lo mismo poder asistir a una clase presencial que tener que hacerlo a través de un ordenador o tablet, quedándose en casa. Primero porque no se presta la misma atención y segundo porque no hay manera de llegar a una conciliación. Ya es difícil de por sí, preparar una clase en la que los niños y niñas tengan que realizar toda su actividad de forma personal a través de un ordenador y bajo la supervisión directa del profesor o profesora en el mismo aula, más todavía si encima no hay nadie que les controle ni supervise en su trabajo.

Todavía nos queda mucho que hacer en el tema de los estudios telemáticos y más con niños menores de 12 años.

domingo, 5 de diciembre de 2021

Certificado Covid para tomar una cerveza

 Viernes 3 de diciembre. Las 21:00h y alguien me manda un mensaje al móvil con el siguiente mensaje: «A partir de las 00:00h de este sábado 4 de diciembre, para acceder a los interiores de los bares y consumir, se presentará el Certificado Covid (pasaporte Covid). Esta medida ha sido avalada por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía». Eso quiere decir que tengo 3 horas para localizar mi certificado Covid, imprimirlo o meterlo en mi móvil, porque en caso de no tenerlo no podré tomarme una cerveza en el interior de un bar. Sí podré hacerlo en una terraza, pero no dentro del bar.

La gente comienza a hablar, y da la sensación de que nadie entiende cómo se puede tomar una medida tan precipitada, sin tiempo a prepararse, vísperas de un macro puente como el de la Inmaculada, en el que miles de melillenses han salido de viaje a la Península.

Llega el sábado y en algún local de copas, donde es necesario el certificado dichoso, comienzan a pedírselo a los clientes que allí están, con la intención de cumplir la norma. Y los clientes, empiezan a circular, saliendo del local, porque, evidentemente no lo tienen encima.

Comienza la jornada de la tarde del sábado. La hora de comer, aunque la misma historia ha podido suceder a primera hora de la mañana en el desayuno. Llega el primer cliente y se le pide el certificado. "Lo tengo en el móvil". Y comienza a buscarlo, pero no aparece. "Pues lo tenía, pero no lo encuentro, pero estoy vacunado con las dos vacunas". "Sí, pero eso no me sirve, porque necesito verlo, que es lo que me pide la norma", es la respuesta del responsable del local de pedir los certificados. Y el cliente, da media vuelta, mientras sigue mirando en su móvil y se marcha por donde ha venido, porque no le han dejado entrar en el local.

Llega la siguiente pareja y la misma petición por parte del encargado. "Sí, aquí lo tengo". Y nuevamente vuelve a mirar en el móvil. Lo encuentra, lo muestra. "Bien y su DNI, para comprobar que es usted". Y ahora saca el DNI. Y por fin, después de 5 minutos, han podido acceder al local.

Tres amigos pretenden entrar a tomar una cerveza antes de irse a comer, cada uno a su casa. La misma petición por parte del encargado del local. Uno lo tiene y lo encuentra rápido. El segundo lo busca en el móvil y después de unos minutos, lo encuentra. Pero el tercero no lo lleva encima. Está vacunado, pero no puede demostrarlo, porque no lleva el certificado. Y ahora la duda del encargado: ¿les dejo entrar a los tres, o dejo a dos y el otro que se quede fuera, o qué hago? Pues que ellos decidan y entonces entran los tres para tomarse la cerveza, porque los otros dos aseguran y certifican que está vacunado su tercer amigo.

Y así uno tras otro. Unos se van, otros entran, otros no encuentran el certificado... Y al final del día, el encargado del local hace su balance. Cinco clientes se han marchado por no llevar el certificado. Otros tres o cuatro, clientes de todos los días, han entrado sin el certificado, pero como son conocidos de todos los días, si hoy no me lo enseñas, ya lo harás mañana. Y por supuesto, harto de tener que ejercer de policía, pidiendo a todos y cada uno de sus clientes el certificado. Como no tenía bastante con servir las mesas, atender lo mejor posible a sus clientes, ahora tiene además que controlar que lleven el certificado y que esté correctamente. Sin saber, por supuesto porque no tiene medios, si es válido o no ese certificado que le muestran.

Domingo 5 de diciembre. Un viento desagradable se ha levantado ya por la noche y por la mañana está bastante desagradable. Comienza la tarea y, entre los que se han marchado a pasar el puente fuera, los que han decidido no salir por no tener que presentar el certificado, o porque todavía no lo han obtenido, los que han pensado que el puente queda muy largo y salir todos los días no se lo pueden permitir económicamente... La cosa es que el local está vacío, cosa bastante extraña, porque siempre está a tope. El hostelero ve cómo sus previsiones para este fin de semana se vienen al traste. Se había preparado de bebida y comida suficiente para los 5 días y ahora se encuentra que no tiene clientes.

Los clientes que llegan siguen sin enterarse de que es necesario el certificado Covid, y eso que ha salido publicado en la prensa, que es la noticia del fin de semana. Y aún así sigue perdiendo clientes que se marchan por no tenerlo. Y empiezan las críticas de clientes y de hosteleros. Los clientes se quejan de que se lo pidan y no les dejen acceder si no lo tienen. "Hostelero, acuérdate de que no me dejaste entrar en tu local por no presentarte el certificado Covid, cuando las cosas te vayan mal", se puede leer en las redes sociales. Los hosteleros llevan dos días y ya están hasta el gorro y además viendo como sus clientes se marchan. Así que, vamos a ver hasta cuando se va a mantener esta situación.

Y toda esta situación me lleva a hacerme miles de preguntas: ¿En exteriores no es necesario, pero en terrazas exteriores que tienen paredes de lona y tejado, no sería necesario pedirlo igualmente? ¿Por qué no pedirle yo como cliente el certificado al camarero? ¿Y si tengo que entrar al servicio y no lo llevo encima? ¿No atenta contra los artículos de la Constitución ya que "viola" de alguna forma mi intimidad y mi vida privada? ¿No estamos marcando y estigmatizando a los no vacunados? ¿Dónde queda la libertad para vacunarme o no?...

Este es el primer capítulo de una serie que no va a terminar pronto, ya que, de momento, tenemos 14 días con esta historia. En breve, el segundo capítulo.

jueves, 25 de noviembre de 2021

Europa está que arde

Hace algo más de una semana publicaba un post señalando que nos estábamos relajando y que los casos empezaban a subir como la espuma. En los países de Europa se estaba produciendo un aumento de casos y España parecía que estaba como esperando a ver qué pasaba y se mantenía subiendo muy poquito a poquito. Pero es que en pocos días esta evolución de los casos COVID-19, empezó a aumentar y los problemas han comenzado, sobre todo en Austria y Holanda. España tiene regiones con pocos casos y otras que van aceleradas.

Lo cierto es que, a pocas semanas de empezar a celebrar las Navidades, nos encontramos, una vez más, con el aumento de casos. Aquí en Melilla ha sido muy significativo, pero en una semana hemos pasado de 33 casos a 91. Los expertos lo achacan a que en Europa la población vacunada es, en algunos lugares, muy poca. Sin embargo, en España se está conteniendo un poquito más la transmisión porque hay gran parte de la población ya vacunada. Y se han empezado a poner las terceras dosis en mayores de 65 años.

Aunque la población esté vacunada, hay que recordar que la vacuna no impide que te puedas infectar. Sí es cierto que tienes menos posibilidades y que además tienes menos posibilidades de infectar a otros, pero aún así puedes tener el virus. Los síntomas también pueden ser más débiles, pero eso no quita para que necesites hospitalización e incluso UCI, pero ya son casos extremos.

Ante este aumento de infecciones (estamos hablando de una incidencia acumulada de más de 1000 casos en algunos países de Europa), los gobernantes empiezan a tomar medidas. Algunas tan drásticas como en Austria, donde la vacunación se hace obligatoria a partir de febrero de 2022 y hasta entonces los no vacunados deben estar confinados. O en Alemania donde los vacunados no pueden ir a trabajar y se les suspende de empleo y sueldo o en Italia, donde todas las fuerzas de seguridad del Estado y enfermeras y médicos deben estar vacunados. Estas medidas han provocado que mucha gente salga a las calles y empiecen a manifestarse en contra de las mismas. Hemos visto imágenes de Rotterdam, donde los disturbios callejeros han provocado más de 50 detenciones (la mayoría de menores de edad curiosamente) y han dejado heridos entre la policía y los manifestantes. O en Austria donde han salido con pancartas en las que se podía leer que estas medidas se entendían como una vuelta al nacismo del año 1938.

También las medidas han afectado, una vez más, a la hostelería y a la restauración. Nuevas limitaciones de horario y de aforo e incluso tener que solicitar el pasaporte COVID o el certificado COVID en el caso de España. Ya hay comunidades como Galicia, que lo están poniendo en marcha. Y todo por poder llegar a las Navidades en una situación más o menos normalizada.

Ante todo esto, lo que se está haciendo es estigmatizar a aquella población que no está vacunada. Se les ha puesto el "sanbenito" y son ellos los culpables de que los casos aumenten. Es más, he llegado a oír que aquellas personas que no se quieren vacunar son negacionistas. Y me parece que esto no es correcto del todo, porque en primer lugar uno puede aceptar la existencia del virus en nuestra sociedad, pero no estar de acuerdo con ponerse una vacuna de la que, por su inmediatez o incluso por los efectos negativos que se han producido en una mínima parte de la población, no estén muy convencidos de ella. Así que, personalmente, me parece que obligar a poner una vacuna que todavía no está muy perfeccionada, porque no nos evita la enfermedad en ninguno de los casos, atenta contra una de nuestras libertades. Ahora bien, el no ponernos la vacuna y poder infectar a otras personas, atentamos contra la libertad de aquellas personas que se la han puesto y con las que mantenemos relación. Con todo esto, el tema no es fácil de solucionar y va a traer mucha cola.

De momento, estas medidas han provocado que muchos de esos ciudadanos que todavía no se habían vacunado, comiencen a pensárselo y a hacer cola para ponerse la vacuna, a regañadientes, pero se la van a poner. Porque ya han visto que de no ser así, tendrán que quedarse en casa todas las Navidades y además van a ser señalados en la calle y en su trabajo. Con respecto a esto último, lo de ser señalados en el trabajo, los abogados y juristas han indicado que las empresas no tienen el derecho de saber si estás o no vacunado. Es una información personal y privada y por lo tanto uno la da si quiere. Atenta contra la confidencialidad de la persona. Por lo tanto si a alguien, desde su puesto de trabajo le preguntan si está vacunado, puede negarse a dar esta información, y si por negarse le expedientan, puede llevar el caso a los tribunales.

martes, 16 de noviembre de 2021

¿Nos estamos relajando?

Más que una pregunta, debería ser una afirmación. Y es que así lo estoy viviendo yo en estas últimas semanas. Los casos de COVID-19 han bajado, llegando a mínimos que no se habían tenido desde hacía muchos meses y eso ha provocado que la gente empiece a relajarse y confiarse en exceso. Ya en los últimos días van subiendo poco a poco (muy lentamente, pero subiendo) los casos. Si bien, todavía seguimos muy bajos e incluso, a día de hoy, en Melilla no hay ingresos en el hospital ni en cuidados intensivos.

Hace unos días entré en una tienda. Al hacerlo, me coloqué mi mascarilla, porque por la calle ya no es obligatoria, aunque en ciertos espacios y a ciertas horas, se hace necesaria. Cuando entro en la tienda, me encuentro al propietario de la tienda sin mascarilla y atendiendo a dos clientes, que tampoco llevaban mascarilla. Y allí estaba yo, como un idiota, con mi mascarilla puesta. Supongo yo que como hay un mostrador de por medio, ya no hace falta la mascarilla. Pero sin embargo, la normativa que está vigente dice que en los interiores es obligatoria la mascarilla en todo momento.

Pero lo mejor fue cuando, dos días más tarde, me dicen que soy tonto si sigo con la mascarilla puesta atendiendo a la gente, porque ya no es necesario. Ya estamos vacunados y por lo tanto ya no hace falta la mascarilla. Es una tontería llevarla. Y todavía me discute y me dice que es mentira lo de la mascarilla obligatoria. Y m empieza a poner ejemplos de gente que no la lleva mientras atiende al público. Lo único que tengo claro es que yo no pienso cargar con una multa absurda por no llevar la mascarilla en lugares que es obligatorio llevarla.

Y mientras escribo esto, empiezan a subir los casos, como decía al principio y ya verás que pronto volvemos para atrás. Será cuestión de semanas tener que volver a cerrar las barras de los bares. Será cuestión de meses que nos impidan volver a juntarnos más de 8 personas en una mesa. Y será cuestión de semanas que llegue la prohibición de juntarnos con nuestros familiares en Navidad para celebrar la cena de Nochebuena o la de Nochevieja. Casualidad que, ahora que empezábamos a tener la mano un poquito más abierta, llegan las fiestas de Navidad y volvemos a tener un aumento en los casos.

Todavía falta un poco más de un mes para Nochevieja y ya puedo augurar que estas navidades volveremos a tener restricciones como las del año pasado. Esperemos que no lleguemos a los extremos de las pasadas en las que no podíamos estar más de 10 personas cenando juntas.

martes, 19 de octubre de 2021

Público vs estatal y gratuito vs financiado

Escuchaba, hace unos días, un programa de radio, en el que alguien preguntaba al experto, sobre el sentido de una educación gratuita y universal, algo que, a su punto de vista, no era real, porque tanto la educación como la sanidad, la pagamos entre todos, y si no sería mejor hablar de financiar la educación y la sanidad.

La respuesta dada me hizo pensar que realmente utilizamos los términos bastante mal. Así, si hablamos de público, todos los locales en los que accede gente son públicos. Por ejemplo, un bar es un espacio público, porque entra la gente y hace uso de esa instalación. Ahora bien, el local es privado o mejor, es de propiedad privada. Esa actividad pública se realiza en un espacio privado. Por lo que, las ganancias obtenidas en esa actividad son para una propiedad privada.

Por lo tanto no podríamos hablar de una sanidad pública o de una educación pública, porque todos los hospitales y escuelas son públicos, sino de una sanidad y educación estatal. Porque esta sanidad y educación está pagada por el estado en su integridad. Los espacios son públicos, la actividad que en ellos se realice puede ser privada.

Ahora bien, el Estado nos proporciona una sanidad y una educación que llamamos gratuita. Pero esto tampoco es cierto, porque no son gratuitas. Por lo menos la mayoría de los ciudadanos tenemos que pagarla con nuestros impuestos. En mi nómina mensual me quitan una parte como impuesto precisamente para eso, para mantener la sanidad. La declaración de la renta, por ejemplo, trata de recaudar impuestos para poder mantener todos los servicios estatales que se nos proporcionan. Son pocos los que se libran de pagar impuestos y por lo tanto acceder a una sanidad y una educación totalmente gratis.

Lo digo porque, por ejemplo, la factura de la luz, la mayor parte de lo que pagamos son impuestos: impuesto de producción, impuesto de emisiones CO2, impuesto de transporte... Y así ocurre lo mismo con la gasolina, con el tabaco, con el alcohol, con las aduanas, hasta cuando vamos a comprar al supermercado, ¿no pagamos el IVA? Pues así es, todo el mundo tiene que pagar impuestos y estos impuestos sirven para acceder "gratuitamente" a la educación, a la sanidad y a muchas otras cosas que nos proporciona el Estado.

Por eso gratis, pocas cosas quedan. La sanidad y la educación son financiadas con el dinero estatal. La educación concertada, tiene una parte financiada por el Estado y la otra por las familias. La sanidad, muchas operaciones y consultas se realizan en hospitales privados, que son pagadas por el Estado, por los diferentes conciertos que existen.

Así que, cuando hablemos de lo público y gratuito sería mejor que lo hiciéramos como estatal y financiado, porque realmente así se efectúa.

jueves, 26 de agosto de 2021

Las "no fiestas" del verano

Entiendo que después de que el año pasado no pudiéramos celebrar fiestas en todo España, este año estemos todos deseando poder tener unas fiestas o por lo menos alguna cosilla para decir que estamos en fiestas. Así que el lema "la no fiesta" se ha extendido y donde no hay fiestas, resulta que las hay. También hay que reconocer que muchos no se privaron de hacer cosas y celebrar públicamente no se celebraron, pero no dejaron de existir encuentros por todos lados, aunque estuviesen marcados por una serie de condiciones: horarios, cantidad de personas que se reúnen, venta de bebidas... Pero volvamos a lo que estábamos.

Las "no fiestas" están llevando a grandes botellones por toda España. Todos defienden que no hay toques de queda y que no se puede prohibir que la gente esté en la calle. Y es cierto, que nadie me puede a mí impedir estar toda la noche en la calle. Pero sí hay que recordar que existe una legislación para regular el tema del botellón, y que además existe desde hace años. Antes de la pandemia ya se estaba multando el tema de beber en la calle, de montar fiestas en cualquier lugar con música y bebida a altas horas de la noche. Por lo que uno se pregunta ¿y por qué no se aplica ahora? Se queja todo el mundo de que los jóvenes están montando fiestas para celebrar las "no fiestas", pues entonces que se recurra a la ley antibotellón y se multe a todos los que están celebrando esas fiestas.

Los números están otra vez disparados y por supuesto la culpa la tienen los bares y restaurantes, que, aunque siguen cerrando a su hora, y siguen con las restricciones de aforo, de prohibidas las barras, de cantidades en las mesas, de mascarillas para los camareros y clientes... ellos son los que tienen la culpa. Es más, en algunos sitios ya están obligando a los bares que no sirvan en el interior porque están las cifras disparadas. Así que, unos hacen lo que les da la gana, otros no ponen medidas y los que siguen sufriendo la situación son los bares.

Esta semana empieza la Feria "no Feria" de Melilla y el gobierno de la ciudad no ha dudado en "montar" ciertos actos de fiesta. Siempre tratando de que estén controlados y que no se desmadre. Pero vamos a ver cómo se consigue. Esperemos que esto no se convierta en una nueva crisis sanitaria y, aunque tenemos casi 500 casos a día de hoy, dentro de unas semanas se conviertan en muchos más y por supuesto lleguen las restricciones para los de siempre. Ante todo prudencia, tenemos que pedir.

jueves, 5 de agosto de 2021

Los casos aumentan desproporcionadamente

Lo que tenía que ser, al final ha sido. Hace precisamente 15 días (22 de julio) de la entrada masiva de inmigrantes por la valla. En ese día fueron más de 200 los que llegaron a Melilla. A los pocos días de la entrada, ya eran 30 los casos que estaban infectados. Pero ya son 173 los que están infectados de los 236 que saltaron la valla en esos días.

Desde que llegaron se mantienen aislados en el CETI, sin ningún contacto con otros usuarios del centro. Ahora bien, supongo yo que todos aquellos policías que tuvieron contacto con ellos ese día se les habrá hecho PCR y todo el personal del CETI también tendrán sus pruebas de comprobación.

Lo cierto es que algo que se esperaba ha sucedido. Y evidentemente los casos han aumentado. 137 casos en un solo día. Con lo que nos ponemos en 405 casos ya, con una incidencia acumulada de 451,3 en 14 días. Ahora espero que esto no implique una toma de medidas por parte de nuestros gobernantes, que como ven que aumentan los tantos por ciento, enseguida empiezan a tomar parte. Es de imaginar que si estos casos están controlados, no es necesario tomar más medidas.

Según el director general de Salud Pública están aislados en zonas diferentes a los que han dado negativo y además zonas perpetradas y con vigilancia, porque de no ser así y estar en la calle, en cuestión de semanas tenemos a toda la ciudad, aunque el 50% estén vacunados, dando positivo, porque esta gente no se priva de pasear por toda la ciudad, algo, por otra parte, lógico y comprensible.

Como siempre, alguien ha leído estos datos desde otra perspectiva, y en esta ocasión ha culpado a todos aquellos que se han marchado de Melilla durante el mes de julio y se han incorporado ya a la ciudad. Pero esto no tiene mucha consistencia porque estamos a 5 de agosto, y por lo menos hacen falta unos 10 días para que empiece a notarse el aumento por esta circunstancia. A mediados de agosto vamos a ver cómo estamos con esta historia, porque hay que tener en cuenta que ya desde julio había otro brote en el centro de menores, y en el que también estaban aislados unos 30 chicos.

viernes, 30 de julio de 2021

¿Certificado COVID obligatorio?

Leo en la prensa melillense que a partir del 1 de septiembre se hará obligatorio presentar el certificado COVID o una PCR negativa de menos de 72 horas para poder acceder a Melilla. Eso significa que si no estás vacunado y no te has hecho la PCR no puedes entrar en Melilla. La población está dividida y algunos claman al cielo y otros lo ven como algo bueno y necesario para contener el virus en la ciudad.

Si nos movemos por otras Comunidades de España, nos encontramos que ya en Galicia y Canarias, si uno quiere tomar algo dentro de un local o ir a ciertos lugares como conciertos, se hace obligatorio presentar este certificado. Algunas otras Comunidades se lo están empezando a plantear y algunas, como Melilla ya lo han anunciado en la prensa.

A nivel internacional, la polémica está servida en Francia, donde ya la semana pasada hubo manifestaciones en contra. Un país donde la población que quiere vacunarse no supera el 59 por ciento. Allí ya se hace obligatorio presentar el certificado para tomar algo en un bar o para ir a un museo. Y la vacunación es obligatoria para los sanitarios. Hay que decir que queda un último paso para su aprobación por parte de las cámaras, pero eso parece que está hecho.

Bueno, pues yo voy a confesar que en su momento me vacuné, no por mi deseo, ni por que confiase en las vacunas, ni porque estuviese convencido de que es necesario y bueno, sino porque necesitaba viajar, porque necesitaba recorrer toda la Península y no era plan que me prohibiesen entrar en ciertas provincias o que no pudiese ir a ciertos lugares. Así que me vacuné, por necesidad.

Ahora bien, el estar vacunado y presentar el certificado COVID, no implica que uno no pueda estar contagiado o no pueda contagiarse. La prueba la tenemos en estos últimos días, donde se han empezado a dar casos de gente vacunada con las dos pautas y que se han contagiado. Si bien es cierto que los síntomas no son tan fuertes, pero no evita el contagio o que puedas contagiar.

Tampoco el certificado COVID es la panacea porque las vacunas están en experimentación y por lo tanto no sabemos sí durarán más o menos. Es decir, no sabemos si en tres meses o seis meses tendremos que volver a ponernos otra dosis de la vacuna. De momento si te vacunas, el certificado tiene una validez de un año. Pero qué pasará si la "eficacia" tiene menos duración. Pues que habrá que volver a ponerse otra dosis.

Ahora bien, y esta es la polémica creada en Francia, ¿qué pasa con aquellos que no se vacunan y que no tienen el certificado COVID? ¿Pierden parte de sus derechos y libertades? Pues parece que sí, ya que no pueden tomarse nada en una terraza, o no pueden ir al cine o incluso no pueden viajar. Y aquí es donde comenzarán las denuncias y las demandas, por pérdidas de derechos. Además, hay que tener en cuenta que los camareros o los taquilleros o incluso los dependientes, no son policías, ni agentes de seguridad. Tienen una función y un trabajo concreto y no están para solicitar el certificado y el DNI a todas aquellas personas que quieran acceder al local. 

Por lo que vamos a ver cómo evoluciona todo esto, pero desde luego, muchos de los que no queríamos vacunarnos, hemos tenido que hacerlo ante la pérdida de nuestras libertades más elementales.

viernes, 12 de febrero de 2021

Esto parece tomadura de pelo

Cada vez me encuentro con más gente que piensa que detrás de toda esta historia de la pandemia, hay gato encerrado. No porque sean negacionistas y nieguen la existencia de la pandemia, yo por lo menos no niego que exista un virus que haga que provoque que la gente enferme y que muera. También hay que reconocer que la gente que muere, en su gran mayoría tienen otras patologías y se complican con esta historia. 

No niego que exista y tampoco niego que las mascarillas sean efectivas, porque se ha comprobado que están evitando este año la gripe. Hemos encontrado una solución para que en un futuro, evitar todos esos colapsos por gripe en los centros sanitarios, algo típico otros años. Este año no hay gripe, y los colapsos se producen por el COVID. Tampoco niego entonces la efectividad de las mascarillas.

Lo que sí me preocupa y niego es que los gobiernos, no sólo el español, todos los gobiernos a nivel mundial, están aprovechando esta situación para realizar gastos poco efectivos y de decretando de forma urgente actuaciones y situaciones que muchas veces no sirven o se demuestra que no son útiles. En el fondo se están realizando acciones que en otros tiempos no se llevarían a cabo. Y esto en nuestro país se está viendo de forma evidente y se están dando concesiones a dedo como medida urgente.

Volviendo a lo que decíamos al principio, cada vez somos más gente los que decimos que hay gato encerrado, porque vemos cosas raras. Por ejemplo, en la primera ola, cuando nos atacó el virus en marzo de 2020 con fuerza, la reacción de nuestro gobierno, y el de casi todos los gobiernos fue la de cerrar. Nos encerramos en casa, cerramos los comercios, quedando las farmacias y supermercados como locales indispensables. Todo cerrado e incluso hasta las fábricas se cerraron. Esta fue la primera reacción por miedo, desconocimiento. No sabíamos lo que se venía encima. No estábamos preparados. Seguimos sin estarlo, pero en aquel momento estábamos menos preparados. Alguno puede decir, es que ya llevábamos escuchando cosas sobre el virus en China casi tres meses, ya a finales de diciembre empezaron a hacerlo público. Pero el desconocimiento de cómo actuar ante esta situación hizo que los gobiernos tomaran la decisión de cerrar. Solucionó el problema temporalmente, pero provocó una gran crisis económica de la que nos va a costar salir mucho tiempo. La situación se solventó y pasamos, con esas medidas drásticas, el primer golpe de la pandemia. Afectó mucho a la economía pero las medidas fueron efectivas para lo que realmente se quería.

La segunda ola, después de verano. Salimos todos muy entusiasmados y con muchas ganas de volver a encontrarnos y así nos fue. Terminamos el verano y volvimos a subir en los contagios. Las medidas se habían relajado y la gente también y la situación volvió a pegar fuerte. Empezaron a decir que había que salvar la navidad y a tomar medidas nuevamente para ello. Volver a encerrarse y a tomar medidas severas. En Melilla se cerró la hostelería, porque eran los grandes contagiadores, fueron la cabeza de turco. Las tiendas continuaron abiertas pero la hostelería tuvo que cerrar, porque allí todo el mundo se contagiaba. Aquello no funcionó y se demostró que no era culpable de nada, porque los casos subían sin parar y los bares estaban cerrados. Las medidas en esta segunda ola supusieron para muchos comercios, y sobre todo bares y restaurantes, la puntilla final, cerraron definitivamente y no volvieron a abrir. Pero pudimos llegar a la navidad y volvimos a abrir y disfrutar de la navidad. Tampoco nos dejaron tanta libertad como creían que nos dejaban y nos pusieron trabas y pegas por todas partes.

Después de la navidad nos llegó la tercera ola y otra vez la propuesta de cerrar. En muchos sitios, como en Melilla, se dieron cuenta que volver a cerrar la hostelería no servía para nada y se les permitió mantenerse bajo mínimos, forma también de evitar las subvenciones y ayudas. Se pusieron límites pero pudieron seguir trabajando y de esta forma se podría seguir "malviviendo", pero con una pequeña entrada que ya no dependía de si te daban la ayuda o no, de si llegaba el ERTE o no llegaba.

En otras localidades sí que han dicho, tercera ola y se vuelve a cerrar la hostelería, como en el País Vasco, o en Valencia, Murcia o Cataluña. En el País Vasco vuelven a cerrar a cal y canto la hostelería, para intentar ahora salvar la Semana Santa. La semana santa está cancelada, no van a realizarse procesiones, no hay celebraciones multitudinarias. Las celebraciones se realizarán en la medida que se puedan hacer, como ocurrió con la navidad, donde tampoco hubo celebraciones y estas se redujeron hasta en el número de participantes en una casa. Tal y como estamos en Melilla ya veremos si podremos asistir a los oficios, porque hoy no tenemos posibilidad de ir a misa los domingos. Sí entre semana, pero los domingos no.

Lo curioso de todo esto es que los culpables somos los ciudadanos. Parece ser que el aumento de los casos o la disminución de los casos es por culpa de los ciudadanos. Así estamos echándonos la pelota de unos a otros. Y para los políticos los culpables de todo esto somos los ciudadanos. Porque no seguimos las normas que ellos nos imponen y no acatamos las condiciones que nos dicen. Alguien tiene que tener la culpa y los políticos y gobernantes no son.

Hasta el punto que el martes 9 de febrero, a un juez en el País Vasco se le inflan las narices y dice que viendo los datos que tiene, la información y la situación, no ve culpable a la hostelería y por lo tanto decreta que no tiene por qué estar cerrada y parada, por lo que a partir del 10 de febrero la hostelería abre. Se mantienen las restricciones y aforos, pero la hostelería abre. Y esta sentencia puede abrir camino a muchas más en el resto de Comunidades Autónomas. Y es que la hostelería ha sido el chivo expiatorio desde el principio.

Se toman medidas que, vistas con la cabeza, no tienen mucho sentido. parece que van a golpe de mata. Por ejemplo, uno no puede juntarse con más de 3 personas, porque el virus te contagia, pero luego los metros y tranvías van hasta arriba. Hay que respetar el turno y la cola en el aeropuerto y luego resulta que nos montamos en el avión y las distancias ya no son importantes. Tenemos que estar en casa a las 22:00h porque si uno está en la calle a esa hora, tiene más probabilidades de contagiarte. Y ya lo mejor de todo, los ciudadanos tenemos que respetar estas normas, pero los políticos se las pueden saltar, tal y como se está viendo diariamente, porque con ellos no van.

Así que, toda esta historia te lleva a pensar que esto es una tomadura de pelo que se está aprovechando, por unos pocos, para sacarle el partido que ellos quieren y hacer lo que les da la gana para su provecho. Tantos contratos a dedo que se están dando, con motivos de urgencia y además a gente y empresas que nunca han tenido nada que ver con sanidad. Y por si fuera poco llega el tema de la vacuna, que es otro capítulo a parte.

domingo, 7 de febrero de 2021

Las medidas de los "expertos"

Todavía no sé cuáles son los criterios para cerrar o no cerrar la hostelería. Me explico. En octubre, cuando los casos de coronavirus empezaban a aumentar en Melilla, y teníamos menos de 500 casos, el gobierno de la ciudad decidió, sí o sí, cerrar la hostelería. No hubo vuelta de hoja. Lo curioso es que, con la hostelería cerrada, los casos aumentaban, llegando casi a los 1000. La hostelería cerrada durante 44 días porque el equipo de "técnicos y expertos" del Ayuntamiento así lo decidieron y hasta que no presentasen un informe favorable, seguiría cerrada. El famoso "informe", nunca se ha hecho público, lo que me hace dudar de la existencia de expertos y de la necesidad de cerrar la hostelería para frenar el avante del virus.

El ayuntamiento prometió ayudas y que se tramitarían en 72 horas. Pues hoy, estando en febrero, estas ayudas no han llegado, ni se han publicado, ni se esperan ya. Claro, no especificaron 72 horas de qué mes ni de qué año.

En esos 44 días, los hosteleros se manifestaron en varias ocasiones. La respuesta era siempre la misma: "Ya se han destinado ayudas". Sí, es verdad, se ha publicado la concesión, pero no se han dado ni concedido y los números aumentaban sin parar. Solo los bares y restaurantes cerraban y la gente se agolpaba en supermercados y tiendas preparando la navidad.

A principios de diciembre, los números de casos había empezado a bajar, con lo que volvieron a dejar abrir los barres. Ojo, sin publicar o conocer el "informe" de los expertos. Eso sí, la navidad estaba cerca y por lo tanto había que empezar a dejar que se moviese la economía un poquito.

Pero así la navidad y los casos comenzaron a subir. El gobierno decidió modificar las restricciones. Cerrar a las 19:00h. Mesas de 4 personas. Las barras sin servicio. Algunas normas estuvieron durante navidad, pero otras se modificaron. Por lo menos se podía mantener abiertos, aunque con muchas restricciones. Los casos aumentaron durante todo el mes de enero, llegando en febrero a los 1000 casos bien largos. Y sin embargo los "expertos" no obligaron a cerrar los bares y restaurantes. Por su parte decidieron cerrar a las 19:00h todas las tiendas, incluidos supermercados. Y llegaron incluso a cerrar los centros de culto: mezquitas los viernes, sinagogas los sábados e iglesias los domingos. Una nueva medida muy polémica, porque desde la iglesia católica ya se tomaban medidas bienes estrictas de higiene y aforo. Pero los bares y restaurantes, los grandes contagiadores hasta diciembre, se les permitió mantenerse abiertos con más restricciones.

Todo esto me lleva a pensar que las medidas y la decisión de que la hostelería contagia en exceso, es una decisión más económica que otra cosa. Es decir, si cerramos hay que dar ayudas y no hay dinero para tanta ayuda, así que vamos a dejarles un hueco y así nos evitamos las ayudas. El dinero no da para más y por eso se han necesario plantear la crisis sanitaria de otras formas. La crisis sanitaria se ha convertido en crisis económica. Si es muy fácil, vamos a eliminar gastos innecesarios: numerosas consejerías, numerosos consejeros, asesores, directores..., coches oficiales, cargos políticos, viajes innecesarios (¿a qué vino Ábalos a Melilla el viernes 5 de febrero? Ni él mismo lo supo) y ya verás como el dinero se puede estirar para otras cosas más necesarias: médicos y enfermeras, medidas de higiene, mascarillas, atención primaria, EPIs...

Se hace necesario y urgente el golpe de los españoles encima de la mesa y decir: ¡¡BASTA YA!!

lunes, 1 de febrero de 2021

Ahora te contagias en la iglesia

El martes se publicaron nuevas restricciones en la Ciudad de Melilla. Entre ellas se encuentran el cierre de todos los establecimientos comerciales, incluidos los de alimentación, a las 19:00h. Sólo se mantienen abiertos hasta las 21:00h los centros sanitarios, farmacias y las gasolineras, mientras sea para repostar, nada de vender en las tiendas. Y todo esto porque los casos positivos se han disparado.

Y ahora viene lo mejor. Los viernes, los musulmanes no pueden ir a rezar a la mezquita. El sábado los hebreos no pueden ir a la sinagoga y los domingos no pueden ir los cristianos a la eucaristía. ¡Felicidades y enhorabuena a los premiados! Y es que ahora resulta que uno se contagia en la iglesia. Y además indican que esta norma está consensuada con las autoridades religiosas de la Ciudad.

Pues bien, cuando leí esta norma, le dije a mi mujer: esto atenta contra uno de nuestros derechos fundamentales y contra la Constitución. Esto es anticonsticional y me extraña que por aquí hallan tragado los dirigentes religiosos de la Ciudad. Sí, esto atenta contra el artículo 16 de la Constitución Española. Pero me da la sensación que este documento aprobado y firmado en 1978, ya está desfasado, superado y por supuesto, guardado en un cajón para que no se vea y se utilice. Se la están saltando por completo.

Bueno, como catequista que soy, me pongo en contacto con mi párroco. Para empezar me dice que el vicario de la Ciudad va a emitir una declaración pública sobre el tema. En segundo lugar que las catequesis presenciales quedan anuladas hasta nueva orden, algo que me afecta porque mis catequesis son las 20:00h. Y que se va a estudiar cómo se puede hacer lo de las eucaristías del fin de semana.

Al día siguiente, miércoles, no se hace esperar mucho la historia. El vicario señala que ha enviado una carta al presidente de la Ciudad, indicándole que no está de acuerdo con las medidas, que con él nadie ha consensuado nada, ya que nadie le había informado de las medidas y por supuesto, que esto atenta contra una de las libertades reconocidas en la Constitución, que es la de libre culto religioso. Así que espera una respuesta antes del domingo para poder solucionar el tema. Respuesta que, según mi conocimiento, todavía no ha llegado.

Como la respuesta no llega, desde el Consejo parroquial de nuestra parroquia mandamos un comunicado indicando que se van a ampliar las eucaristías del sábado por la tarde (18:30 y 19:30) y que el aforo de nuestra parroquia queda reducido a 55 personas. Por su parte el vicario amplia también las eucaristías en su parroquia el sábado por la tarde y, como las restricciones comienzan a las 8:00h del domingo, señala una eucaristía a las 7:00h del domingo, para que a las 8:00h en punto, las puertas de la iglesia queden cerradas.

El sábado por la noche, tenemos que pedir perdón públicamente en nuestra parroquia, porque muchos fieles se han quedado sin poder participar en las eucaristías del sábado por la tarde, ya que el aforo estaban completos. Lo sentimos mucho, pero es que era imposible y esperamos que se solucione el tema a lo largo de esta semana.

Pues bien, como me queda patente que los que han señalado estas normas no participan en la eucaristía dominical, ni diaria, les voy a decir cómo son las restricciones y las medidas que se toman en las parroquias diariamente, y más los domingos.

En primer lugar el aforo está marcado con carteles, tanto a la entrada de la parroquia como en los bancos. En cada banco largo (3 metros aproximadamente) se colocan dos personas, una en cada esquina y en el de atrás se coloca en medio. Es decir 2 en uno, 1 en el siguiente, 2 en el siguiente y así hasta completar. En segundo lugar gel hidroalcohólico a la entrada y antes de comulgar. Constantemente el sacerdote se está echando gel. La gente dentro de la iglesia con la mascarilla constantemente. Los micrófonos con una cubierta de plástico y el que lee con la mascarilla puesta. El momento de la paz se hace con una inclinación de unos hacia los otros, nadie se da la mano ni se besa, ni se abraza. La comunión normalmente es el sacerdote el que se acerca a los fieles para darles la comunión y nadie se mueve por los pasillos ni por la iglesia, salvo para entrar y salir. No se dice nada cuando se recibe la comunión. A la salida se insiste que la gente no se quede hablando ni se hagan corrillos. De manera que salgan poco a poco y se marchen sin quedarse en la puerta. ¿Más medidas? ¿Creen que aquí se contagian las personas? Pero si posiblemente hay más seguridad que en los despachos donde trabajan los señores que han decretado estas normas. Bueno, es posible que allí tengan más, porque como trabajan desde sus casas o directamente no trabajan.

Y ¿de dónde viene el tomar estas medidas? Pues resulta que estas medidas es necesario tomarlas porque el aumento de casos se deben, según parece ser y así lo manifestaron por las redes sociales, de un "bautizo" que celebraron los hebreos durante la navidad y de la famosa boda musulmana del "enchufado" de la Consejera de Hacienda. Como aquí se dieron muchos contagiosos, según ellos, ahora hay que poner más medidas contra los cultos para que se eviten los contagios. Ya lo he dicho, creo que estos señores no van a la iglesia católica y por eso no ven lo que se hace y las medidas que se toman. Porque si lo hiciesen, no tomarían estas medidas, por lo menos contra la iglesia católica.

Y ahora viene lo mejor. Se toman estas medidas y empiezan a salir a las redes sociales los entendidos y sabios de la Ciudad. "Que están muy bien tomadas", que "recen en casa", "que se dejen de tanto adorar muñecos y cosas raras y que se encierren en casa, que es donde tienen que estar", "que los curas son pedastras y se aprovechan enriqueciéndose de los fieles"... y melonadas a cada cual más tonta y más absurda. A ver, que ya sabemos que estamos en contra de la religión, que hay que eliminar el cristianismo de nuestra sociedad y de nuestra cultura, porque lo que nos ha traído es miseria y analfabetismo... Que sí, que es verdad y todo lo que ellos quieran. Que la religión seguirá siendo el opio del pueblo por siglos y siglos. Pero a ver cuando se dan cuenta que los que se están riendo de todos ellos son los políticos que tenemos, que les meten unas ideas absurdas y preconcebidas sobre la religión y que consiste en destruir lo que durante siglos ha dado sentido a nuestra sociedad actual. Ahora, que no les tenga que ver en la cola de Cáritas a ninguno de ellos, porque soy el primero que se lo va a echar en cara.

Y mientras las iglesias están cerradas, la gente se dedica a seguir juntándose en las casas, en la calle e incluso en los supermercados, porque hay que seguir comprando para comer. Y ahí no hay problema con las distancias, ni con los geles, ni con absolutamente nada. Ahí cada uno puede ir tranquilo que el bicho, que es muy sabio e inteligente, ahí no contagia.

Melilla, la única ciudad de España, el único territorio de España, en el que no se puede ir a misa el domingo. ¡A dónde vamos a llegar!

lunes, 18 de enero de 2021

El cachondeo de las cifras

Sorprendente lo sucedido este fin de semana con los números de positivos de COVID-19. El sábado nos informaban de que había 60 nuevos contagios, pero "milagrosamente" era 177 los curados, con lo que las tasas de positivos se situaban en 432 personas, 11 ingresados y 3 en UCI.

Pero todo esto, que parecía algo milagroso y extraño, al día siguiente se desmintió. Claro, la gente empezó a extrañarse y a no creer que fuera posible. Y entonces el domingo se hicieron públicas las nuevas cifras con una nota de prensa al lado. El domingo eran 23 nuevos positivos y ningún curado. 12 ingresados en el hospital y 4 de ellos en la UCI. Y la nota de corrección que decía que los datos del 16 de enero, como consecuencia de la aplicación de una nueva variante en los casos de seguimiento, se informó de forma errónea que las altas (personas curadas) habían sido 177, siendo en realidad 16. Eso llevaba a que no habían sido 432 las personas que figuraban infectadas, sino 593, que unidas a las 23 del día de hoy, se pasaban a 616 casos activos.

Esto me lleva a pensar en varias cosas. ¿Por qué están constantemente cambiando e introduciendo nuevas variantes en los conteos diarios? Es que esto puede llevar a confusión y a error, porque hoy este caso cuenta y mañana ya no cuenta o al revés. En segundo lugar, me da la sensación de que las cifras suben y bajan a su designio. Ahora les interesa que suban y dentro de 15 días que bajen, porque ya han tomado una medida más restrictiva. Están continuamente pidiendo que se vuelva a tener un confinamiento total, una medida que considero más negativa que positiva, porque la gente necesita trabajar para cobrar y por lo tanto para poder vivir. Si no trabajas, no cobras, salvo que seas funcionario o trabajes para los ayuntamientos o Estado. Como seas autónomo, te comes un mojón.

Además, las cifras también dependen del número de pruebas que se hagan. Si se hacen muchas pruebas, las cifras suben, si se hacen pocas pruebas, las cifras bajan. Creo que esto ya lo he comentado alguna vez. Mucha gente no tiene síntomas, pero si se hacen cribados masivos, se van a descubrir a muchas personas infectadas sin saberlo, porque estamos ante una enfermedad que uno está enfermo sin saberlo.

Lo he defendido en multitud de ocasiones y seguiré defendiéndolo. Esta enfermedad tenemos que aprender a vivir con ella, intentar hacer una vida lo más normal posible, evitando las grandes masas y multitudes, evitar la gran cantidad de contactos que tenemos, porque por cultura somos de tocarnos y abrazarnos, aunque nos veamos todos los días y a todas horas. Creo que si la gente aprendiese a hacer la vida con naturalidad. Entiendo que si cada uno tomamos las medidas de forma individual y nos ponemos cada uno en serio, entonces podremos poner fin a esta historia.

Lo repito y lo repetiré públicamente, me parece que las cifras suben y bajan a interés de los gobernantes, ya que por detrás hay cuestiones como: toma de decisiones en medidas más o menos restrictivas, dinero y subvenciones, apoyo a la vacuna.

sábado, 16 de enero de 2021

Acaban las navidades y los números de positivos se disparan. Claro, los bares y restaurantes que no han parado en todas las navidades. Así que el Gobierno de la Ciudad de Melilla determinó que pasadas las fiestas navideñas había que poner coto y fin. Pasados los Reyes marcaron los horarios de cierre de los comercios a las 19:00h y el toque de queda volvieron a adelantarlo a las 22:00h.

Visto lo visto, se me ocurre salir al centro a las 19:30h-20:00h y qué me encuentro. Una ciudad donde todo está cerrado salvo farmacias, alimentación y gimnasios, porque con los abusos de las fiestas, hay que ponerse en forma y guardar la línea. Eso es muy importante. Así que en el centro está todo cerrado, pero las calles llenas de jóvenes en grupos. Unos sin mascarilla, otros con la mascarilla al cuelo, otros con la nariz por fuera y una minoría con la mascarilla bien puesta. Y es que con lo listo e inteligente que es este bicho sabe que a estos grupos no debe atacar.

Tomadas las medidas, los números siguen aumentando, hasta que el 14 de enero llegamos a los 500 casos (15 en el hospital y 3 en UCI), el Presidente de la Ciudad sale para invitar a la población a un autoconfinamiento. Saben de sobra que volver a cerrar todo es la ruina total y que no se puede hacer frente a las ayudas necesarias. No hay dinero en las arcas municipales ni en las de España. Así que autoconfinamiento.

Eso es lo que llevo haciendo yo todas las navidades. Del trabajo a casa y de casa al trabajo. Salgo al supermercado y para casa. Si hago deporte a horas que no hay gente, las 7:00 de la mañana, y por zonas en las que no me cruzo con nadie. Si salgo a pasear por la tarde con mi mujer, a las 20:00h y por zonas desiertas, para no cruzarnos con nadie. El resto del día, en casa.

Pero claro, anoche salgo a bajar la basura y al lado del contenedor 11 personas, sin mascarilla, sin distancia, como si la cosa no fuera con ellos. Eran las 21:30h pasadas, por lo que todavía quedaba tiempo para tomarse otra cervecita antes de irse a casa. ¡Ah! pero si está todo cerrado. Los bares de la zona cerrados, las tiendas, cerradas y la tienda de alimentación también cerrada, porque ya había pasado la hora máxima. Pero eso no quita que me lleve mis cervezas en una bolsa para tomármelas mientras charlo con los colegas. 

¿Y la culpa siguen teniéndola los bares? ¿Cuándo van a dejar de engañarnos y van a decir que la culpa es de las reuniones sociales que hacemos en las calles o en las casas? No en los bares, donde se guardan las distancias y se exige la mascarilla para caminar por el bar al baño y a tu mesa, porque todo lo demás está prohibido. En la barra, prohibido consumir, e incluso que te sirvan en ella, así que ¿cómo es posible que los bares sigan siendo el foco de los contagios?

Lo prometo, como vuelvan a cerrar los bares, voy a empezar a publicar imágenes de las calles y locales de alimentación, llenos hasta la bandera y donde no pasa nada, porque allí nadie se contagia.

jueves, 7 de enero de 2021

Este año ¿no hay gripe?

Ayer fui a misa para celebrar la Eucaristía de la Epifanía del Señor. Y una de las cosas que me llamó la atención fue que, a pesar de estar llena la iglesia de ancianos y personas mayores, no se oía ni una tos. Otros años, por estas fechas, las toses tapaban en más de una ocasión al sacerdote en su predicación. Sin embargo, este año, ni una sola en toda la celebración. Lo que me hizo despistarme, y en mi despiste pensar que este año no hay gripe. Claro, todo el mundo con la mascarilla (el bozal) puesto, es posible que no nos deje respirar correctamente y entonces no tosemos. No sé, eran mis pensamientos en aquel momento.

Lo cierto es que este año no se escucha por ningún lado ni datos de gripe, ni datos de vacunación de gripe, ni toses ni estornudos. Es más, cuando uno tose, enseguida se produce una reacción entre las personas que están a su lado y se alejan. "¿Apestado?" Ni mucho menos, pero desde luego que con esto del COVID-19 no se te ocurre ni toser y como lo hagas, tú mismo empiezas a darle vueltas si no estarás infectado por el virus dichoso.

Esta claro que en este año que acabamos de comenzar, 2021, no va a haber gripe. Ahora la gripe ya no existe. ¡¡Milagro!! Lo que es curioso es que todos los años se vacuna contra la gripe y se anuncia a bombo y platillo y este año apenas se ha oído la campaña de vacunación de la gripe. Un par de anuncios que he visto en el Centro Sanitario y poco más. Otros años, hasta llamadas por teléfono ha tenido mi suegra para recordarle que tiene que vacunarse porque es población de riesgo por la edad.

Por cierto, la noticia con la que anoche nos fuimos a la cama era la toma del Capitolio de EEUU por una "orda de vándalos" que apoyan a Trump. Pensé hacer una entrada hoy sobre esta noticia, que ha "revolucionado" todo el mundo, pero no, preferí hacerla sobre lo que había observado ayer por la mañana. Así que dejo para mañana la entrada de EEUU, que me da la sensación que es un movimiento, no de apoyo a Trump, sino todo lo contrario. De todas formas, dejaremos hoy para ver cómo se ha vivido la noche con toque de queda a las 6 de la tarde y con detenciones de algunos de los que allí han entrado. En España enseguida han salido a calificarlo de "revolución", de "guerra civil", de "crisis del sistema político americano"... Me da a mí que enseguida tiramos la piedra.

domingo, 1 de noviembre de 2020

Enfermo sin estar enfermo, ...continuación

Recupero la continuación de aquella entrada del día 27 de octubre en la que contaba que, sin estar enfermo, tengo que permanecer en mi casa confinado por ser contacto estrecho de un positivo. Pues bien, como contaba en aquella entrada, el médico queda en llamarme el día 29 a lo largo de la mañana. A las 8:30h de la mañana suena el teléfono de mi mujer, quien al responder al mismo, descubre que es el médico de cabecera el que la saluda y le pregunta cómo está. Un minuto duro aquella conversación. Simplemente le preguntó cómo estaba, si necesitaba la baja que le proporcionase los datos de su empresa y cuando había sido el último día que había estado en contacto con la persona positiva. Un minuto de reloj. Ahora entiendo lo de "visita de médico", porque en un minuto poca información sobre el paciente y su estado, se puede recabar.

Las horas de la mañana van pasando y a mí nadie me llama. Así que a las 14:00h escribo un correo electrónico a mi centro de salud indicándoles que mi médico no me ha llamado a lo largo de la mañana y que necesito la baja que me están solicitando desde mi trabajo desde hace dos días, ya que es el tiempo que llevo sin ir a trabajar. No recibo contestación a este mensaje por ningún medio, ni correo electrónico ni llamada.

Paso la tarde preocupado, pensando en cómo solucionar el problema y llegando a la conclusión de que es mejor llamar al centro de salud o a urgencias y decir que tienes síntomas para que te tomen en serio, ya que de otra forma pasan totalmente de ti. Los rastreadores tampoco dan señales de vida y en ningún momento me han dicho si me van a hacer la PCR y comprobar si estoy enfermo o no.

Así que llega el día siguiente y a primera hora de la mañana mi mujer envía un correo electrónico al centro de salud indicando que a ella sí le han llamado pero que su marido está esperando que el médico se ponga en contacto con él. Silencio... cri, cri... A las 13:00h, ya mosqueado y enfadado, me siento delante del ordenador y les envío un correo electrónico al centro de salud indicándoles: «En vistas de que el médico no me llama y mi empresa ya me ha quitado el suelo de tres días por no acudir a trabajar, que sepan que me voy a mi trabajo ya que no he podido presentar la baja y me la están reclamando. No tengo síntomas por lo que me encuentro perfectamente para ir a trabajar. Pido por favor que me llamen ya, porque no puedo ir ala entro médico, llamo y no me cogen el teléfono, mando correos y no me llama mi médico y llevo desde el martes encerrado en mi casa sin ninguna noticia. ¿Cómo lo hago? Perdónenme, pero esto ya raya la locura y uno no está para perder el trabajo en estos momentos. Gracias.

Oye, qué efecto tuvo. A la media hora recibo un correo electrónico indicándome que mi médico se pondrá en contacto conmigo a lo largo de la mañana y a los 5 minutos me llama el médico para preguntarme qué pasa, cómo estoy y pedirme los datos para enviarme la baja, que recibo a los 10 minutos de colgar con el médico. Esta visto que las amenazas surten efecto. Ha sido decirles que me voy a la calle, que se acabó de hacer el tonto y de confinarme voluntariamente y que hasta que no me obliguen con un papel (la baja), no me quedo en mi casa y en 45 minutos todo lo que llevo esperando tres días se hace.

El médico me dice que no ha recibido ningún mensaje mío desde el 1 de octubre, cosa que dudo porque normalmente los correos que envío son para pedir medicación de mi suegra y en esa fecha no he enviado ninguno, porque no le tocaba. Insiste en que me quede en casa tranquilo, que no pasa nada porque me dé la baja tres o cuatro días más tarde, porque se están dando hasta con 10 días de retraso por la situación y que la empresa no tiene que tomar represalias. En fin, que todo muy amable y como dando a entender que él no tiene culpa de que si no me ha llamado antes es porque no ha tenido noticia de mi situación.

Aprovecho para preguntarle si él me envía el alta o si tengo que volver a llamarle y me indica que él me llamará y que me dará el alta en su momento, que yo tranquilo y que me quede en casa. Así que envío mi baja a la empresa y estos me desean que no sea nada y que pueda volver en unos días sin problema ninguno.

Ayer surge otra historia. Mi nuera me pregunta si me han llamado para darme cita para el PCR y le indico que no, que nadie nos ha llamado y que nadie se ha puesto en contacto con nosotros. Nos dice que el protocolo indica que pasados los 10 días, si no nos han hecho la PCR, no podemos salir hasta que nos la hagan. Y yo pregunto ¿a qué esperan a darme cita? Hablo con un amigo de Vitoria y me cuenta que allí está ocurriendo lo mismo que aquí. No se hacen PCR salvo que tengas síntomas y si vives con un positivo. Si eres contacto estrecho, a los 10 días te llaman, preguntan si tienes síntomas y si no, te dan el alta y listo.

Por la tarde leo en la prensa que el Gobierno de la Ciudad ha comprado 130.000 test de PCR para hacer un testado masivo en la Ciudad, lo que me hace entender que no hay suficientes pruebas por lo que se están haciendo las pruebas justas y necesarias. Así es imposible controlar una pandemia. Encima ahora quieren solicitar el confinamiento en casa durante 15 días. ¿Para qué? Para que volvamos a volvernos locos y no podamos salir de casa más que para ir a trabajar (el que no teletrabaja o le mandan a un ERTE) y para comprar. Los supermercados masificados y nosotros "engañados" con que tenemos que quedarnos en casa. Bastante es que no tengamos hostelería, que no podamos salir a determinadas horas de la noche, para que además tengamos que quedarnos en casa todo el día. A mí me quedan todavía unos días de confinamiento y ya estoy deseando poder salir a pasear y despejarme un rato, como para tenerme otros 15 días.

Ahora, también aviso que la gente, en un segundo confinamiento, no va a salir a aplaudir ni a sanitarios, ni a policías ni a Cristo que lo fundó. La gente va a empezar a liarla y es lo que se está viendo desde que han puesto el toque de queda en todas las ciudades de España. La gente no va a tragar en silencio un nuevo confinamiento, porque entiende que la culpa no es de ellos sino de los ineptos de gobernantes que tenemos, que son incapaces de tomar una medida conjunta y seria.

Los Santos Inocentes

 El 28 de diciembre la Iglesia Católica celebra el día de los Santos Inocentes. Con esta fiesta recuerda lo que la tradición narra y los eva...