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miércoles, 21 de septiembre de 2022

La contraofensiva de Ucrania

Desde hace un par de semanas, la guerra de Ucrania, perdón, la Misión Especial para Liberar a Ucrania del Nazismo y Desmilitarizarla, como señalan desde el Kremlin, ha dado un cambio de rumbo. Lo que en un principio parecía un éxito rotundo y un paseo a la victoria por parte de un ejército mejor equipado y preparado, el ruso, se ha empezado a convertir en una desbandada en la que “tonto el último” y “sálvese quien pueda” por parte de los soldados rusos, empieza a tomar sentido. Y es que Ucrania, o mejor dicho, su ejército, ha empezado a tomar ciudades y regiones que habían sido invadidas por los rusos cuando comenzaron su ofensiva en el mes de febrero.

Lo cierto es que esta guerra se venía venir ya en el mes de noviembre del año pasado. Con la disculpa de unas maniobras a gran escala por parte del ejército ruso, habían desplegado todo su poderío a lo largo de la frontera entre Ucrania y Rusia. A esto se había añadido Bielorrusia que, permitiendo la entrada de las tropas rusas en su país, y junto a las suyas, también realizaban maniobras en la frontera ucraniana. Hasta que llegó el día, el 24 de febrero, las tropas rusas cruzaban las fronteras y, en una rápida ofensiva, se plantaban a las puertas de Kiev con miles de carros de combate. Todos recordaremos aquellas imágenes de 50 kilómetros de tanques avanzando hacia Kiev. Aquella rápida ofensiva se vio frenada en varias ocasiones, porque los tanques de atascaban en el barro o bien porque los ucranianos, en su huida, volaban los puentes para impedir el paso de las tropas invasoras. Lo cierto es que llegaron a las puertas de Kiev, pero no pudieron entrar. Eso sí, la capital no se libró de los bombardeos que duraron semanas y que se producían a todas horas del día, impidiendo que la gente pudiera salir de los refugios y además que toda la vida de la capital se paralizara por completo.

Por otra parte, mientras la invasión rusa se producía y avanzaban sin descanso, los países occidentales y en concreto los países de la OTAN, se organizaban para proporcionar a Ucrania armamento y municiones con los que poder hacer frente al invasor. El problema era que todo este armamento no era como el que estaba acostumbrado a utilizar el ejército ucraniano, lo que supuso que muchos soldados tuvieran que dejar el frente e irse a la frontera con Polonia, e incluso atravesarla, para poder ser formados en el uso de este armamento. Se hablaba de 4 meses por lo menos para poder hacerse con esta nueva tecnología y su manejo en perfectas condiciones y que no se produjeran desgracias al utilizarlo.

Muchos “voluntarios” europeos y americanos, empezaron a llegar a Ucrania para unirse, de forma desinteresada a la causa y proteger a este pueblo que estaba siendo invadido y que, por otra parte, mujeres, ancianos y niños, huían hacia el extremo occidental del país e incluso a países europeos que los recibían como bien podían. A España llegaron muchos de ellos, y aquí continúan por el momento, sin saber cuándo y cómo podrán regresar.

Y los meses pasaban. El ejército ruso estaba estancado. No avanzaban. Kiev no caía y por lo tanto empezaron a retroceder. Entonces Putin salió a defender que sólo querían quedarse en Donetsk y Dombás, zonas de habla rusa y, que él entendía que querían pertenecer a Rusia, porque estaban descontentos con el gobierno ucraniano. Así que sus tanques se centraron en estas zonas. Por el sur Odesa y Mariupol como puertos de mar y de salida al mismo y también porque eran, por así decirlo, la única esperanza de Ucrania de poder exportar sus productos. Aquí fue donde conocimos y descubrimos que Ucrania era el granero de Europa y lo cierto es que empezamos a sentirlo en la escasez de trigo, harinas, aceite de girasol…, entre otros. Nunca lo habíamos pensado y posiblemente no lo habríamos descubierto de no ser por esta guerra.

Pero fue en el mes de agosto cuando comenzó la contraofensiva ucraniana. Evidentemente, la ayuda militar había sido continua, pero por fin, los soldados ucranianos habían podido aprender el manejo de los cañones de precisión, de los lanzamisiles occidentales y cómo no, de la información proporcionada por los satélites americanos. Información muy valiosa ya que, ahora se trataba de conocer la posición exacta del blanco, programar el lanzamisil y apretar el botón. La precisión era exacta. De esta manera empezaron a destruir muchos de los almacenes de armamento ruso que se mantenían en retaguardia, el avance de los tanques era frenado y algo muy importante, las baterías antiaéreas empezaron a hacer estragos entre los aviones rusos y los misiles lanzados por los barcos rusos situados en el mar de Azov y el mar Negro. Incluso llegaron los misiles a territorio ruso, tanto en Crimea como en la frontera rusa. El objetivo era destruir los almacenes de armamento ruso, impidiendo así que llegasen al frente.

Tres están siendo las claves de esta contraofensiva ucraniana. En primer lugar la ayuda inestimable de occidente, con el envío de armamento, el enseñar a manejarlo y la información proporcionada por EEUU con los satélites. En segundo lugar la motivación ucraniana, que tiene claro que la única forma de terminar con este conflicto es una victoria. Victoria que les llevaría a zanjar el tema definitivamente, porque vencerían a Rusia, potencia mundial y que además les podría llevar a volver a unificar su territorio con Crimea. Y en tercer lugar la desmotivación y cansancio de las tropas rusas, que se están viendo envueltas en una guerra que no tiene fin, que no va con ellos, ya que Ucrania no había amenazado en ningún momento a Rusia, y que además muchos de ellos no tienen preparación adecuada y cuando se ven acorralados, salen huyendo, abandonando armas, uniformes y todo lo que tienen, por poner tierra de por medio. Muchos de estos soldados son inexpertos, jóvenes e incluso reclutados en las zonas más alejadas con la frontera ucraniana, porque es evidente que soldados de Moscú o de San Petersburgo, no van a ir a luchar a una guerra en la que se van a encontrar con quienes han sido sus propios hermanos hasta hace unas décadas. 

Y mientras todo esto ocurre en el frente ucraniano, mientras el ejército ucraniano avanza y recupera en dos semanas las posiciones que a Rusia le ha costado seis meses conseguir, en Moscú comienzan a oírse voces discordantes, pero no del pueblo llano, sino de arriba, de los mandatarios y colaboradores de Putin. Empiezan a poner en duda que Putin lo esté haciendo bien y le piden que declare la guerra formalmente y así se puedan reclutar muchos más soldados y que entre con toda la caballería en Ucrania, porque en el fondo este territorio les pertenece. Tenemos que recordar que Putin no ha dejado de soñar con la reunificación de la Unión Soviética, y el primer paso es Ucrania. Aunque ya había dado algunos en su momento, como cuando invadió Georgia en 2008 o en 2014 Crimea.

La guerra seguirá alargándose, porque ninguno de los dos va a dar su brazo a torcer. Ucrania lo tiene claro, la victoria es la única salida. Rusia puede pedir diálogo, pero sabe que ahora mismo tiene las de perder y no va a salir bien parada. Por lo que, todavía tendremos guerra, aunque por todos es sabido que llega el otoño, con la Raspútitsa, que es ese fenómeno en el que el campo ucraniano se convierte en un barrizal (y que ya vivieron en los meses de marzo y abril, porque este fenómeno se produce en otoño con las lluvias y en primavera con el deshielo), y donde los tanques se hunden por completo y las tropas a pie tampoco pueden avanzar. Y tras este fenómeno natural, llegará el invierno con las nevadas intensas propias de estas zonas de Centroeuropa. Así que, unos y otros saben que la guerra puede quedar bloqueada en el momento que empiece el otoño o terminar definitivamente justo antes.

Sea lo que sea, la invasión de Ucrania se ha convertido en un mal trago para los rusos y especialmente para Putin, que pensaba que aquello iba a ser “coser y cantar”.

jueves, 9 de junio de 2022

Cien días de la invasión a Ucrania

 Esta semana se cumplieron los cien días de la invasión de Ucrania por Rusia. Lo que se suponía que iba a ser una guerra rápida y que se saldaría en cuestión de semanas con una victoria rusa, se ha transformado en una guerra de posiciones concentrada actualmente en la región del Donbas. Ahora mismo las fuerzas rusas tienen el control de la mayor parte de Severodonetsk, ciudad de la provincia de Lugansk tras haber rechazado varios contraataques ucranianos. La resistencia ucraniana está confinada en un área industrial en extremo oeste de la ciudad, tal y como ya ocurrió en Mariupol. Pero decir eso es como no decir nada porque el control del territorio pasa de unas manos a otras en cuestión de horas o días. Tanto rusos como ucranianos dedican grandes esfuerzos y muchos días para tomar o retomar unos pocos kilómetros cuadrados.

El avance del ejército ruso en el este de Ucrania entre mediados de abril y finales de mayo suma poco más de 450 kilómetros cuadrados, lo que supone, aproximadamente, la superficie de Ibiza. No parece mucho y tampoco parece que vayan a ir mucho más allá en el mes próximo, porque tal y como están las cosas, ninguno de los dos tiene posibilidades de provocar un avance que cambie el curso de la guerra. Por lo que se ve están condenados a una guerra de desgaste, sangrienta, en la que tanto rusos como ucranianos confían en que el otro se desgaste antes que ellos.

Rusia ha tenido grandes pérdidas, más de lo que el Kremlin se imaginaba al comienzo de la guerra. Su fuerza invasora se ha reducido en gran medida. Los mismos generales y soldados rusos han cambiado sus técnicas de combate. Así, por ejemplo, los batallones rusos eran muy numerosos al principio de la invasión y en la actualidad se han visto reducidos, lo que les permite una mayor movilidad y de esta manera compensan las pérdidas de tanques, algo que ha sido muy numeroso. Las cifras señalan que los rusos han perdido 750 tanques, de los cuales, un tercio ha sido desde que iniciaron a finales de abril la ofensiva en el Donbas.

Tampoco el ejército ucraniano está mucho mejor. Se sabe poco de ellos ya que las agencias de inteligencia occidentales evitan dar informaciones y así evitar de afectar de forma negativa a la moral de los ucranianos. Tampoco las fotos y vídeos colgados en las redes sociales nos dan mucha información, pero lo que sí parece evidente es que el ejército ucraniano está padeciendo y sufriendo mucho. Solo a finales del mes de mayo, el presidente Zelenski dio un dato, señalando que entre 60 y 100 soldados ucranianos morían diariamente y unos 500 resultaban heridos.

Lo que comenzó siendo, o considerándose una rápida ofensiva y que duraría escasas semanas, se está convirtiendo en una guerra de desgaste y un pulso entre uno y otro bando por ser el que más pueda resistir. Rusia dispone de mucho más personal militar, de más armas y más reserva para seguir alimentando ese ejército que Ucrania. Pero Ucrania juega con una baza a su favor, tiene la colaboración y ayuda de occidente, que le está proporcionando armas y en ocasiones con la tecnología más moderna que existe en el mercado. Rusia sabe que no puede reclutar más personal entre su población, porque eso supondría declarar abiertamente la guerra a Ucrania, algo necesario para realizar una movilización general y por lo tanto la posibilidad que en su país, la gente se echase encima al ver que han entrado en una guerra no deseada, por culpa de la ambición de su líder. De momento el Kremlin se ha negado a reconocer que se trate de una guerra, sino de una operación de liberación de una zona pro-rusa en la que el nazismo estaba haciendo su aparición.

miércoles, 16 de marzo de 2022

La religión también presente en la invasión de Ucrania

 Para un nacionalista ruso lo primero es el origen de la nación y lo segundo es el rechazo a la introducción, a partir de ese momento, de elementos occidentales dentro del territorio que se supone que tiene que ser Rusia. Dicho de otra manera, para un nacionilista ruso, occidente no es ni la Unión Europea ni EEUU, ni nada por el estilo. Es básicamente la mayor parte de la poblaciones que no son de fe ortodoxa. La entrada ahí, dentro de lo que se supone que era el terreno de la Rus, de una serie de elementos de tipo católico-occidental se ve como una amenaza y eso se sigue manteniendo desde la época de Stalin. 

La Iglesia Gregolatina Ucraniana, más conocida como Iglesia Uniata, volvió a ser como legal cuando cayó la Unión Soviética. Esta Iglesia es una de las iglesias orientales en comunión con Roma, junto a la Armenia, la Marionita, la Melquita... Posiblemente, sea la más numerosa de todas. Tiene algo así como 5 ó 6 millones de fieles. Esta Iglesia se reconcilió con Roma cuando esa parte de Ucrania cayó en los dominios de Polonia, de la mancomunidad polaco-lituana concretamente. Esta mancomunidad era católica y, evidentemente, no podía permitir su monarca reinar sobre ortodoxos. Así que los obispos de esta Iglesia decidieron reconciliarse con Roma. Se habían separado en el Cisma de Oriente, muchos siglos antes.

Posteriormente, con las particiones de Polonia en el siglo XVIII, los austriacos le dieron el nombre de Iglesia Grecolatina de Ucrania, que es el que tiene actualmente. Esa parte de Ucrania estuvo cambiando de país durante siglos. Formó parte de Austria, luego de Polonia, de la Unión Soviética y finalmente de Ucrania. Mientras estuvo en Austria no hubo problema porque estaban en comunión con Roma, que era lo mismo que estar en comunión con Viena. Pero a los rusos y luego a los soviéticos no les gustaba nada que hubiese una Iglesia con obediencia a Roma. La Iglesia Ortodoxa es, a fin de cuentas un conjunto de Iglesias autocéfalas. El Patriarca de Moscú no depende de nadie más, pero el obispo de Leópolis, sí, depende del papa de Roma. Esto dio lugar a que, en las partes de Ucrania que habían caído en Rusia, tras las particiones, esa Iglesia fuese prohibida, de hecho fue Catalina la Grande, la que proscribió a los Uniatas en el Imperio Ruso. Catalina era alemana y protestante y entendía la Iglesia como una cuestión nacional. Luego posteriormente, en tiempos de la Unión Soviética, los soviets hicieron exactamente lo mismo. A los soviets no es que no les gustase la Iglesia Católica, es que no les gustaba ningún tipo de religión, pero mucho menos, una religión que tenía obediencias en el extranjero, en el Vaticano. 

Esta Iglesia no se pudo restablecer con su forma actual hasta los años 90 del siglo pasado. Para los ucranianos, como es obvio, hoy es uno de los símbolos de su independencia y de su identidad nacional.

lunes, 7 de marzo de 2022

El mal de uno, perjudica a todos

 En 2020 fue la pandemia la que agravó la situación económica y nos hizo caer en una crisis mayor que la que habíamos vivido en 2012. Y ahora que parecía que empezábamos a levantar cabeza y a salir del pozo, la guerra de Rusia invadiendo Ucrania. Una nueva tragedia que, aunque la vemos lejos en el espacio, la tenemos muy cerca. El papa Francisco, en su encíclica "Fratelli Tutti", ya nos lo decía: la consciencia de ser una comunidad mundial que navega en una misma barca, donde el mal de uno perjudica a todos. Recordamos que nadie se salva solo, que únicamente es posible salvarse juntos... Con la tempestad, se cayó el maquillaje de esos estereotipos con los que disfrazábamos nuestros egos siempre pretenciosos de querer aparentar; y dejó al descubierto, una vez más, esa bendita pertenencia común de la que no podemos ni queremos evadirnos; esa pertenencia de hermanos. (Fratelli Tutti, 32).

Y es que, al parecer, Ucrania es parte de nuestro granero europeo, en el que se producen gran parte de los cereales que consumimos en Europa. Todo esto viene a colación de lo que ya ha empezado a suceder el pasado viernes. En la televisión anuncian que la guerra va a afectar a productos como el aceite de girasol, la harina, entre otros, por no hablar del gas y petróleo. Es más, la noticia que dicen (jueves o viernes, no recuerdo bien) es que tenemos reservas de aceite de girasol para un mes en España. Con lo que es preciso y obligado buscar una solución antes de que escasee. 

Ya el sábado, el aceite de girasol en el Mercadona pasa de 6 euros a 8. Pero es más, hoy lunes el precio del aceite de girasol es de 12,95€ y además un cartel que señala que una garrafa de cinco litros por persona. Eso quiere decir que se empieza a racionar. Y lo mismo sucede con la harina. Y al parecer el precio va a seguir subiendo hasta quien sabe dónde.

Imagino yo que ya habrá quien se esté aprovechando de esta situación haciendo acopio de garrafas de aceite en grandes cantidades, para que, cuando el precio esté al máximo y escaseen en los supermercados, ponerlos ellos a la venta y llevándose un buen dinero.

Y esto sucede con productos de alimentación, porque no queremos hablar del gas y del petróleo, que van a influir en los precios de la luz y de los carburantes para los coches. Eso es otro capítulo a parte.

miércoles, 2 de marzo de 2022

Se ha hecho más en seis días que en seis años

 En seis días se ha hecho más para bloquear y frenar a Rusia que en seis años. Desde que en 2014 el ejército de Putin entrase en Crimea y la declarase independiente de Ucrania y perteneciente a Rusia, Ucrania estaba en el punto de mira de Putin. Y es que este señor todavía está pensando que puede reconstruir la antiguo Unión Soviética. ¡Iluso! La que le está cayendo desde el resto de países es gorda y cada día se ve más rechazo a sus acciones.

La guerra lleva seis días y la comunidad internacional ha tomado más medidas en estos seis días que en los últimos seis años. Han bloqueado todas sus cuentas en todos los países, han cerrado el espacio aéreo a todas las compañías rusas, han expulsado a todos los equipos de fútbol de las competiciones europeas y mundiales, han sacado a todos los bancos rusos del sistema Swift (sistema de operaciones a nivel mundial), han cancelado todos los cruceros que hacían escala en Rusia, han prohibido que los barcos rusos atraquen en puertos europeos... Incluso el número 1 del tenis, que es ruso, le han prohibido jugar en el último torneo que se jugará en breve. Y todo con una finalidad, que Putin pare la guerra.

Sin embargo, él siguen empeñado en que "tiene que liberar Ucrania del nazismo y limpiarlo de armas". Más de uno pensamos que él es el nazi que trata de anexionar un territorio que, por otra parte, no desea pertenecer a Rusia, sino que quieren verse en Europa. Tenemos que tener en cuenta que Ucrania ya perteneció al sistema comunista de la Unión Soviética y que, cuando en 1991 se fraccionó, ellos decidieron no optar por ese sistema. Ucrania se declaró un país democrático y para nada quieren un dictador que hace lo que le da la gana a costa del dolor y sufrimiento de los otros.

Son muchos los rusos que diariamente se están manifestando en Moscú y por toda Rusia, pero son detenidos, son golpeados, son desalojados de esas manifestaciones. Esa imagen no le gusta a Putin. Pero es la que se empieza ver. Su pueblo no está contento con su gestión y menos con que envíe a miles de soldados a invadir un país, mientras él se queda sentado en su gran mesa, poniendo cara de poker a unos y otros. Incluso acojona a sus ministros, o mejor dicho, marionetas de ministros. Hoy, la imagen ha sido muy evidente. Mientras el presidente de Ucrania comparte con sus soldados conversación, vestido de militar, con su chaleco, en un refugio secreto, y sabiendo que las tropas rusas lo están buscando para acabar con él, Putin aparece sentado en su larga mesa, charlando, a la distancia, con su propio ministro de exteriores, como si la guerra no fuera con él, alejado de la realidad que se está viviendo, o que está haciendo vivir en Ucrania.

Europa se une más todavía contra Putin. Toma medidas conjuntas. Incluso toma medias impensables años antes. Que el fondo de paz se dedique a comprar armas para Ucrania, eso resultaría imposible. Pero que Alemania y Francia decidan que van a enviar armas a Ucrania para que se puedan defender es un paso más. No podemos participar activamente como OTAN, porque Ucrania ni pertenece a esta organización, pero nos vemos en la necesidad de ayudarles.

Si la guerra dura muchos más días, lo vamos a pasar mal económicamente. Todos nos veremos afectados por esta guerra. Pero el pueblo ucraniano está dándolo todo y resistiendo a un ejército muy numeroso y mucho mejor preparado que ellos. Lo tienen claro, no van a dar su país sin un coste. Las imágenes que se están viendo no son agradables, pero nos muestran lo injusto e innecesario que son las guerras. Y más esta, que es una guerra totalmente innecesaria. Putin es un narcisista y está convencido de que la vieja y acabada Unión Soviética tiene que volver. Pero yo creo que estos van a ser los últimos coletazos de un muerto que trata de resistir, pero está acabado. Putin no va a terminar bien esta guerra y se empieza a dar cuenta que tiene que apretar más. Lo que no sabe es que el mundo está dispuesto a aceptar su órdago y tiene más que perder que ganar.

jueves, 24 de febrero de 2022

¿Guerra en Ucrania?

 Parece ser que la guerra en Ucrania es una realidad. Tras la declaración de repúblicas independientes de Donetsk y Lugansk por parte de Rusia, se inició la invasión de estas regiones por el ejército ruso con la disculpa de "ayudar" a sus compatriotas a luchar contra el gobierno invasor de Ucrania. Estas regiones son pro-rusas en un 70% de su población, lo que ha favorecido esta invasión y no han encontrado ninguna negativa, como ya ocurrió en 2014 con Crimea.

La respuesta internacional vino de mano de las sanciones y limitaciones. La Unión Europea ha "cerrado el grifo" a las importaciones rusas. Alemania comienza a negociar con Noruega para importar gas noruego y así eliminar la dependencia del gas ruso... Todas estas medidas se unen a las ya tomadas por la OTAN hace semanas, enviando soldados y armamento al gobierno ucraniano para poder defenderse ante un ataque de Rusia. Pero este país cuenta con 1 millón de soldados, de los que 200.000 se encuentran desplazados en una "supuestas maniobras" en la frontera con Ucrania. Y Ucrania cuenta con menos de 200.000 efectivos militares para proteger su país, lo que le hace vulnerable y por supuesto necesitado de ayuda internacional.

Al parecer, esta noche Rusia ha lanzado la invasión definitiva. A media mañana las noticias eran que 40 soldados y una decena de civiles ucranianos había perdido la vida en los ataques. Las fuerzas de Rusia habrían penetrado en Ucrania por diferentes sitios de la frontera, incluida Crimea. Ucrania se pone en modo defensa y esto indica que no se van a rendir tan fácilmente a la guerra con Rusia.

Lo cierto es que nadie queremos una guerra en el corazón de Europa y menos con Rusia como principal actor, ya que esto significaría una entrada de otros países como EEUU para ayudar y defenderse contra su eterno rival. Se han hecho esfuerzos diplomáticos para evitar esta situación, pero de poco han servido.

La paz se encuentra amenazada por los intereses de unos y otros. Es evidente que son los políticos de turno los que quieren la guerra. Seguramente si preguntamos a los ciudadanos, tanto de unos como de otros, nos responderían que no quieren guerra ninguna, porque en las guerras todos pierden, nunca hay ganadores ni derrotados. Todos salen derrotados, porque, aunque el que salga más victorioso, de la sensación de que ha ganado, también ha perdido. Ha perdido vidas humanas, que es lo que importa, ha provocado sufrimiento entre su población, ha desestabilizado la convivencia y por supuesto ha desacreditado el derecho internacional. El orgullo de un "dictador" es el que provoca este tipo de situaciones.

Pido a Dios para que esto no vaya a más y por supuesto que cese la violencia.

lunes, 24 de enero de 2022

Conflicto en Ucrania

 La posible guerra en Ucrania está por ver, de momento. Rusia se posiciona en la frontera. La OTAN, se posiciona en Ucrania, Lituania, Letonia, Estonia, el Mar Negro y el Mar Báltico, de manera que, desde ahí, puedan dar apoyo a Ucrania.

España, como país perteneciente a la OTAN, ha empezado a movilizar a su ejército. De momento dos fragatas van en dirección al Mar Negro, 650 soldados se moverán hacia Belgrado y un par aviones también patrullarán por esas tierras. Así que, mientras Europa y EEUU da apoyo a Ucrania, Rusia se posiciona en las frontera con Ucrania con 200.000 soldados, a los que manda "de maniobras".

Todo da la sensación de que volverán a producirse los enfrentamientos de 2014, en los que Rusia entró en Ucrania por las armas y trató de poner en orden, la independencia ucraniana. Y es que este país, perteneciente a la URSS en su momento, hoy por hoy, quiere formar parte de la OTAN y dejar de estar bajo el dominio ruso. Y Rusia, por su parte, no quiere tener tan cerca de sus fronteras a la OTAN y por eso se niega a dejar que Ucrania pertenezca a ella.

De momento, donde ha estallado la guerra ha sido en el gobierno español. Dividido una vez más y en esta ocasión por culpa del apoyo a la guerra que pretende mantener EEUU y su hegemonía mundial. En el sector Podemos, han desempolvado las pancartas de "no a la guerra", que lucieron en tiempos de Aznar cuando apoyó a EEUU en la guerra de Siria, Irak, Afganistán. Y en el otro bando el sector PSOE, que defiende, curiosamente, el apoyo que tiene que dar España a la OTAN. Y digo apoyo curioso porque, de todos es sabido que, PSOE y EEUU no cuadran muy bien y este partido siempre se opuso al apoyo a EEUU. Así que, por mucho que se empeñen en decir los ministros que la decisión de participar o no en esta misión de apoyo a Ucrania es del presidente, todos sabemos que, por detrás, tiene que haber muchos intereses económicos, políticos e incluso militares (bases americanas en territorio español).

Dios nos libre de tener que vivir una nueva guerra en Europa Central y que suponga un posible enfrentamiento a nivel mundial. De momento ya están anunciando las sanciones que Europa propone para Rusia si se le ocurre entrar en Ucrania y, curiosamente, una de ellas es el cese de compra de gas y petróleo ruso y otra el bloqueo de los chips que Rusia importa de los países asiáticos.

Los Santos Inocentes

 El 28 de diciembre la Iglesia Católica celebra el día de los Santos Inocentes. Con esta fiesta recuerda lo que la tradición narra y los eva...