Recuerdan aquel programa de radio que se titulaba "Hablar por hablar", y en el que cada oyente llamaba y contaba lo que le parecía interesante. Pues eso es lo que pretende este blog, hablar por hablar.
miércoles, 21 de septiembre de 2022
La contraofensiva de Ucrania
jueves, 9 de junio de 2022
Cien días de la invasión a Ucrania
El avance del ejército ruso en el este de Ucrania entre mediados de abril y finales de mayo suma poco más de 450 kilómetros cuadrados, lo que supone, aproximadamente, la superficie de Ibiza. No parece mucho y tampoco parece que vayan a ir mucho más allá en el mes próximo, porque tal y como están las cosas, ninguno de los dos tiene posibilidades de provocar un avance que cambie el curso de la guerra. Por lo que se ve están condenados a una guerra de desgaste, sangrienta, en la que tanto rusos como ucranianos confían en que el otro se desgaste antes que ellos.
Rusia ha tenido grandes pérdidas, más de lo que el Kremlin se imaginaba al comienzo de la guerra. Su fuerza invasora se ha reducido en gran medida. Los mismos generales y soldados rusos han cambiado sus técnicas de combate. Así, por ejemplo, los batallones rusos eran muy numerosos al principio de la invasión y en la actualidad se han visto reducidos, lo que les permite una mayor movilidad y de esta manera compensan las pérdidas de tanques, algo que ha sido muy numeroso. Las cifras señalan que los rusos han perdido 750 tanques, de los cuales, un tercio ha sido desde que iniciaron a finales de abril la ofensiva en el Donbas.
Tampoco el ejército ucraniano está mucho mejor. Se sabe poco de ellos ya que las agencias de inteligencia occidentales evitan dar informaciones y así evitar de afectar de forma negativa a la moral de los ucranianos. Tampoco las fotos y vídeos colgados en las redes sociales nos dan mucha información, pero lo que sí parece evidente es que el ejército ucraniano está padeciendo y sufriendo mucho. Solo a finales del mes de mayo, el presidente Zelenski dio un dato, señalando que entre 60 y 100 soldados ucranianos morían diariamente y unos 500 resultaban heridos.
Lo que comenzó siendo, o considerándose una rápida ofensiva y que duraría escasas semanas, se está convirtiendo en una guerra de desgaste y un pulso entre uno y otro bando por ser el que más pueda resistir. Rusia dispone de mucho más personal militar, de más armas y más reserva para seguir alimentando ese ejército que Ucrania. Pero Ucrania juega con una baza a su favor, tiene la colaboración y ayuda de occidente, que le está proporcionando armas y en ocasiones con la tecnología más moderna que existe en el mercado. Rusia sabe que no puede reclutar más personal entre su población, porque eso supondría declarar abiertamente la guerra a Ucrania, algo necesario para realizar una movilización general y por lo tanto la posibilidad que en su país, la gente se echase encima al ver que han entrado en una guerra no deseada, por culpa de la ambición de su líder. De momento el Kremlin se ha negado a reconocer que se trate de una guerra, sino de una operación de liberación de una zona pro-rusa en la que el nazismo estaba haciendo su aparición.
miércoles, 16 de marzo de 2022
La religión también presente en la invasión de Ucrania
La Iglesia Gregolatina Ucraniana, más conocida como Iglesia Uniata, volvió a ser como legal cuando cayó la Unión Soviética. Esta Iglesia es una de las iglesias orientales en comunión con Roma, junto a la Armenia, la Marionita, la Melquita... Posiblemente, sea la más numerosa de todas. Tiene algo así como 5 ó 6 millones de fieles. Esta Iglesia se reconcilió con Roma cuando esa parte de Ucrania cayó en los dominios de Polonia, de la mancomunidad polaco-lituana concretamente. Esta mancomunidad era católica y, evidentemente, no podía permitir su monarca reinar sobre ortodoxos. Así que los obispos de esta Iglesia decidieron reconciliarse con Roma. Se habían separado en el Cisma de Oriente, muchos siglos antes.
Posteriormente, con las particiones de Polonia en el siglo XVIII, los austriacos le dieron el nombre de Iglesia Grecolatina de Ucrania, que es el que tiene actualmente. Esa parte de Ucrania estuvo cambiando de país durante siglos. Formó parte de Austria, luego de Polonia, de la Unión Soviética y finalmente de Ucrania. Mientras estuvo en Austria no hubo problema porque estaban en comunión con Roma, que era lo mismo que estar en comunión con Viena. Pero a los rusos y luego a los soviéticos no les gustaba nada que hubiese una Iglesia con obediencia a Roma. La Iglesia Ortodoxa es, a fin de cuentas un conjunto de Iglesias autocéfalas. El Patriarca de Moscú no depende de nadie más, pero el obispo de Leópolis, sí, depende del papa de Roma. Esto dio lugar a que, en las partes de Ucrania que habían caído en Rusia, tras las particiones, esa Iglesia fuese prohibida, de hecho fue Catalina la Grande, la que proscribió a los Uniatas en el Imperio Ruso. Catalina era alemana y protestante y entendía la Iglesia como una cuestión nacional. Luego posteriormente, en tiempos de la Unión Soviética, los soviets hicieron exactamente lo mismo. A los soviets no es que no les gustase la Iglesia Católica, es que no les gustaba ningún tipo de religión, pero mucho menos, una religión que tenía obediencias en el extranjero, en el Vaticano.
Esta Iglesia no se pudo restablecer con su forma actual hasta los años 90 del siglo pasado. Para los ucranianos, como es obvio, hoy es uno de los símbolos de su independencia y de su identidad nacional.
lunes, 7 de marzo de 2022
El mal de uno, perjudica a todos
Y es que, al parecer, Ucrania es parte de nuestro granero europeo, en el que se producen gran parte de los cereales que consumimos en Europa. Todo esto viene a colación de lo que ya ha empezado a suceder el pasado viernes. En la televisión anuncian que la guerra va a afectar a productos como el aceite de girasol, la harina, entre otros, por no hablar del gas y petróleo. Es más, la noticia que dicen (jueves o viernes, no recuerdo bien) es que tenemos reservas de aceite de girasol para un mes en España. Con lo que es preciso y obligado buscar una solución antes de que escasee.
Ya el sábado, el aceite de girasol en el Mercadona pasa de 6 euros a 8. Pero es más, hoy lunes el precio del aceite de girasol es de 12,95€ y además un cartel que señala que una garrafa de cinco litros por persona. Eso quiere decir que se empieza a racionar. Y lo mismo sucede con la harina. Y al parecer el precio va a seguir subiendo hasta quien sabe dónde.
Imagino yo que ya habrá quien se esté aprovechando de esta situación haciendo acopio de garrafas de aceite en grandes cantidades, para que, cuando el precio esté al máximo y escaseen en los supermercados, ponerlos ellos a la venta y llevándose un buen dinero.
Y esto sucede con productos de alimentación, porque no queremos hablar del gas y del petróleo, que van a influir en los precios de la luz y de los carburantes para los coches. Eso es otro capítulo a parte.
miércoles, 2 de marzo de 2022
Se ha hecho más en seis días que en seis años
La guerra lleva seis días y la comunidad internacional ha tomado más medidas en estos seis días que en los últimos seis años. Han bloqueado todas sus cuentas en todos los países, han cerrado el espacio aéreo a todas las compañías rusas, han expulsado a todos los equipos de fútbol de las competiciones europeas y mundiales, han sacado a todos los bancos rusos del sistema Swift (sistema de operaciones a nivel mundial), han cancelado todos los cruceros que hacían escala en Rusia, han prohibido que los barcos rusos atraquen en puertos europeos... Incluso el número 1 del tenis, que es ruso, le han prohibido jugar en el último torneo que se jugará en breve. Y todo con una finalidad, que Putin pare la guerra.
Sin embargo, él siguen empeñado en que "tiene que liberar Ucrania del nazismo y limpiarlo de armas". Más de uno pensamos que él es el nazi que trata de anexionar un territorio que, por otra parte, no desea pertenecer a Rusia, sino que quieren verse en Europa. Tenemos que tener en cuenta que Ucrania ya perteneció al sistema comunista de la Unión Soviética y que, cuando en 1991 se fraccionó, ellos decidieron no optar por ese sistema. Ucrania se declaró un país democrático y para nada quieren un dictador que hace lo que le da la gana a costa del dolor y sufrimiento de los otros.
Son muchos los rusos que diariamente se están manifestando en Moscú y por toda Rusia, pero son detenidos, son golpeados, son desalojados de esas manifestaciones. Esa imagen no le gusta a Putin. Pero es la que se empieza ver. Su pueblo no está contento con su gestión y menos con que envíe a miles de soldados a invadir un país, mientras él se queda sentado en su gran mesa, poniendo cara de poker a unos y otros. Incluso acojona a sus ministros, o mejor dicho, marionetas de ministros. Hoy, la imagen ha sido muy evidente. Mientras el presidente de Ucrania comparte con sus soldados conversación, vestido de militar, con su chaleco, en un refugio secreto, y sabiendo que las tropas rusas lo están buscando para acabar con él, Putin aparece sentado en su larga mesa, charlando, a la distancia, con su propio ministro de exteriores, como si la guerra no fuera con él, alejado de la realidad que se está viviendo, o que está haciendo vivir en Ucrania.
Europa se une más todavía contra Putin. Toma medidas conjuntas. Incluso toma medias impensables años antes. Que el fondo de paz se dedique a comprar armas para Ucrania, eso resultaría imposible. Pero que Alemania y Francia decidan que van a enviar armas a Ucrania para que se puedan defender es un paso más. No podemos participar activamente como OTAN, porque Ucrania ni pertenece a esta organización, pero nos vemos en la necesidad de ayudarles.
Si la guerra dura muchos más días, lo vamos a pasar mal económicamente. Todos nos veremos afectados por esta guerra. Pero el pueblo ucraniano está dándolo todo y resistiendo a un ejército muy numeroso y mucho mejor preparado que ellos. Lo tienen claro, no van a dar su país sin un coste. Las imágenes que se están viendo no son agradables, pero nos muestran lo injusto e innecesario que son las guerras. Y más esta, que es una guerra totalmente innecesaria. Putin es un narcisista y está convencido de que la vieja y acabada Unión Soviética tiene que volver. Pero yo creo que estos van a ser los últimos coletazos de un muerto que trata de resistir, pero está acabado. Putin no va a terminar bien esta guerra y se empieza a dar cuenta que tiene que apretar más. Lo que no sabe es que el mundo está dispuesto a aceptar su órdago y tiene más que perder que ganar.
jueves, 24 de febrero de 2022
¿Guerra en Ucrania?
La respuesta internacional vino de mano de las sanciones y limitaciones. La Unión Europea ha "cerrado el grifo" a las importaciones rusas. Alemania comienza a negociar con Noruega para importar gas noruego y así eliminar la dependencia del gas ruso... Todas estas medidas se unen a las ya tomadas por la OTAN hace semanas, enviando soldados y armamento al gobierno ucraniano para poder defenderse ante un ataque de Rusia. Pero este país cuenta con 1 millón de soldados, de los que 200.000 se encuentran desplazados en una "supuestas maniobras" en la frontera con Ucrania. Y Ucrania cuenta con menos de 200.000 efectivos militares para proteger su país, lo que le hace vulnerable y por supuesto necesitado de ayuda internacional.
Al parecer, esta noche Rusia ha lanzado la invasión definitiva. A media mañana las noticias eran que 40 soldados y una decena de civiles ucranianos había perdido la vida en los ataques. Las fuerzas de Rusia habrían penetrado en Ucrania por diferentes sitios de la frontera, incluida Crimea. Ucrania se pone en modo defensa y esto indica que no se van a rendir tan fácilmente a la guerra con Rusia.
Lo cierto es que nadie queremos una guerra en el corazón de Europa y menos con Rusia como principal actor, ya que esto significaría una entrada de otros países como EEUU para ayudar y defenderse contra su eterno rival. Se han hecho esfuerzos diplomáticos para evitar esta situación, pero de poco han servido.
La paz se encuentra amenazada por los intereses de unos y otros. Es evidente que son los políticos de turno los que quieren la guerra. Seguramente si preguntamos a los ciudadanos, tanto de unos como de otros, nos responderían que no quieren guerra ninguna, porque en las guerras todos pierden, nunca hay ganadores ni derrotados. Todos salen derrotados, porque, aunque el que salga más victorioso, de la sensación de que ha ganado, también ha perdido. Ha perdido vidas humanas, que es lo que importa, ha provocado sufrimiento entre su población, ha desestabilizado la convivencia y por supuesto ha desacreditado el derecho internacional. El orgullo de un "dictador" es el que provoca este tipo de situaciones.
Pido a Dios para que esto no vaya a más y por supuesto que cese la violencia.
lunes, 24 de enero de 2022
Conflicto en Ucrania
España, como país perteneciente a la OTAN, ha empezado a movilizar a su ejército. De momento dos fragatas van en dirección al Mar Negro, 650 soldados se moverán hacia Belgrado y un par aviones también patrullarán por esas tierras. Así que, mientras Europa y EEUU da apoyo a Ucrania, Rusia se posiciona en las frontera con Ucrania con 200.000 soldados, a los que manda "de maniobras".
Todo da la sensación de que volverán a producirse los enfrentamientos de 2014, en los que Rusia entró en Ucrania por las armas y trató de poner en orden, la independencia ucraniana. Y es que este país, perteneciente a la URSS en su momento, hoy por hoy, quiere formar parte de la OTAN y dejar de estar bajo el dominio ruso. Y Rusia, por su parte, no quiere tener tan cerca de sus fronteras a la OTAN y por eso se niega a dejar que Ucrania pertenezca a ella.
De momento, donde ha estallado la guerra ha sido en el gobierno español. Dividido una vez más y en esta ocasión por culpa del apoyo a la guerra que pretende mantener EEUU y su hegemonía mundial. En el sector Podemos, han desempolvado las pancartas de "no a la guerra", que lucieron en tiempos de Aznar cuando apoyó a EEUU en la guerra de Siria, Irak, Afganistán. Y en el otro bando el sector PSOE, que defiende, curiosamente, el apoyo que tiene que dar España a la OTAN. Y digo apoyo curioso porque, de todos es sabido que, PSOE y EEUU no cuadran muy bien y este partido siempre se opuso al apoyo a EEUU. Así que, por mucho que se empeñen en decir los ministros que la decisión de participar o no en esta misión de apoyo a Ucrania es del presidente, todos sabemos que, por detrás, tiene que haber muchos intereses económicos, políticos e incluso militares (bases americanas en territorio español).
Dios nos libre de tener que vivir una nueva guerra en Europa Central y que suponga un posible enfrentamiento a nivel mundial. De momento ya están anunciando las sanciones que Europa propone para Rusia si se le ocurre entrar en Ucrania y, curiosamente, una de ellas es el cese de compra de gas y petróleo ruso y otra el bloqueo de los chips que Rusia importa de los países asiáticos.
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